La mamada del “gen para la…”

A continuación les presento un extracto del artículo publicado recientemente por un grupo de investigadores que introduce aquellos términos que los psicólogos o psiquiatras debemos evitar. Es un excelente artículo que puede ser descargado gratuitamente y cuyo objetivo es “promover el pensamiento claro y la escritura clara entre estudiantes y profesores de la ciencia psicológica.” El artículo está dividido en diferentes clases de términos que deberían ser evitados por quienes enseñan psicología y los estudiantes. A continuación les presento el primero en la sección de “términos incorrectos o engañosos.”

Un gen para…

Los medios de comunicación están repletos de reportajes en donde se identifican “genes para” un gran número de fenotipos, incluyendo rasgos de personalidad, trastornos mentales, homosexualidad, y actitudes políticas (Sapolsky, 1997). Por ejemplo, en el 2010, The Telegraph (2010) pregonaba con el titular, “Gen liberal descubierto por científicos.” Sin embargo, debido a que los genes codifican para proteínas, no hay ningún “gen para” fenotipos per se, incluyendo fenotipos conductuales (Falk, 2014). Además, estudios de asociación genómica a gran escala para los principales trastornos psiquiátricos, tales como esquizofrenia y trastorno bipolar, sugieren que probablemente hay pocos o ningún gen de gran efecto (Kendler, 2005). En este respecto, estos trastornos son diferentes a trastornos médicos de un solo gen, tales como la enfermedad de Huntington o fibrosis cística. La misma conclusión es probablemente cierta para todos los rasgos de personalidad (De Moor et al., 2012).

No es sorprendente que, las primeras afirmaciones de que el gen para la monoamino oxidasa A (MAO-A) es un “gen guerrero” (McDermott et al., 2009) no han pasado el escrutinio. Este polimorfismo parece estar solo modestamente asociado con un riesgo para agresión, y ha sido reportado como estado asociado con condiciones que no están ligadas a un riesgo marcadamente  elevado de agresión, tales como depresión mayor, trastorno de pánico, y trastorno de espectro autista (Buckholtz y Meyer-Lindenberg, 2013; Ficks y Waldman, 2014). La evidencia para un “gen Dios,” el cual supuestamente predispone a la gente hacia experiencias místicas o espirituales, se puede decir que es aun menos impresionante (Shermer, 2015) y no más convincente que la que existe para el “punto o región de Dios” en el cerebro (véase “punto o región de Dios”). A propósito, el término “gen” no debe confundirse con el término “alelo”; los genes son tramos de ADN que codifican para una característica morfológica o conductual dada, mientras que los alelos son versiones diferentes de un polimorfismo específico en un gen (Pashley, 1994).

DNA Structure
Stylized illustration of strands of human DNA, deoxyribonucleic acid. — Image by © Science Picture Co./Corbis

En otras palabras, no hay trastorno o problema psicológico, ni rasgo de personalidad que sea debido a un solo gen. Los genes codifican proteínas y no conductas o trastornos complejos. Por ejemplo, hay personas que son más introvertidas que otras. Esto probablemente se debe a la combinación de muchos genes involucrados en diferentes procesos que en conjunto generan ese fenotipo de introversión gracias a la presencia de diferentes alelos o versiones de esos mismos genes en un individuo. Lo cual quiere decir, que no vamos a encontrar un solo gen para la depresión, o para ser bueno en los deportes, o para ser más agresivo o dedicado en el trabajo, para el espectro autista, etc.

A continuación les dejo la referencia al artículo que pueden descargar gratuitamente:

Lilienfeld SO, Sauvigné KC, Lynn SJ, Cautin RL, Latzman RD and Waldman ID (2015) Fifty psychological and psychiatric terms to avoid: a list of inaccurate, misleading, misused, ambiguous, and logically confused words and phrases. Front. Psychol. 6:1100. doi: 10.3389/fpsyg.2015.01100

Cuando los clientes se van

Una de las tareas principales de cualquier psicólogo es mantenerse actualizado, creo que nadie puede negar esta realidad. Desgraciadamente la inmensa mayoría de los profesionales en psicología rara vez leen artículos de investigación una vez que han terminado sus estudios de licenciatura. Así la mayor parte de la información nueva que reciben es por medio de noticias en los medios de comunicación las cuales traen consigo un gran potencial de desinformar por los sesgos y prejuicios de los periodistas no expertos en psicología. Lamento tener que escribir estos sermones pero hay que reflexionar un poco sobre este tema tan importante. Hagamos un breve recuento para generar un inventario personal, ¿cuántos artículos de investigación he revisado últimamente? ¿De dónde obtengo la información que utilizo para generar mi visión de la psicología contemporánea? ¿Acaso solo leo libros recomendados por colegas los cuales fueron escritos hace décadas y quizá no reflejan el estado actual de la ciencia? ¿Será realmente una buena idea aceptar como cierta la información que obtengo de las noticias que sensacionalizan algún estudio sin saber si fue mal interpretado?

Sin duda hay que leer más artículos de investigación, pero no solo eso, también hay que aprender a leer esos artículos. En primer lugar hay que saber detectar sesgos y prejuicios de los autores. Conocer los diferentes tipos de estudios e investigaciones que se pueden llevar a cabo en las ciencias sociales. Pero sobre todo mantener una perspectiva escéptica y no creer todo lo que leemos. Es importante generar una consciencia sobre nosotros mismos, de nuestros propios prejuicios. No hay que leer solo aquel material que está de acuerdo con nuestras ideas preconcebidas y desechar las críticas que atacan a nuestras teorías favoritas. Muchas veces aprendemos más de los críticos que atacan aquellas teorías que valoramos tanto. Pero sobre todo nunca olvidar que la ciencia es una labor que nunca termina, que no busca “verdades” y quizá aquella teoría o metodología que ayer nos parecía tan cierta y apropiada mañana pueda resultar obsoleta.

Después del sermón quizá pretensioso pero sin duda necesario quiero compartirles algo nuevo que aprendí al leer un par de artículos. El primero es un meta-análisis muy interesante publicado recientemente en el Journal of Consulting and Clinical Psychology. Se trata de ese problema que todo clínico a tenido que afrontar, la deserción prematura de alguno de sus clientes en psicoterapia. Los meta-análisis son buenos porque reúnen a varios estudios similares y acumulan así los datos para generar un gran estudio con mayor poder analítico y predictivo. El artículo de Swift & Greenberg (2012) nos habla de que la última revisión exhaustiva sobre la deserción en psicoterapia en adultos fue en 1993 por Wierzbicki & Pekarik. En aquellos tiempos el promedio de deserción que se encontró a través de 125 estudios fue del 47%.  Esto quiere decir que hace 20 años alrededor de la mitad de la población adulta que iniciaba algún proceso psicoterapéutico no lo terminaba. Pero mucho ha cambiado en esos 20 años, al menos en EEUU, en lo que refiere a prácticas psicoterapéuticas. Para identificar los rangos actuales Swift & Greenberg hicieron una serie de meta-análisis y meta-regresiones en donde incluyeron 669 estudios representando a 83,834 clientes. Lo que encontraron fue que actualmente el promedio de deserción es de 19.7% lo cual es una gran mejoría al ser comparada con los números de Wierzbicki & Pekarik. Esto nos dice que mientras que antes la mitad de los clientes abandonaban la psicoterapia ahora solo es una quinta parte de ellos. Es una gran disminución, pero los autores nos mencionan que aun es muy alto. Una buena meta sería que ningún cliente abandone la psicoterapia, tanto para beneficio de ellos mismos como de los clínicos.

Pero hay que considerar algunos puntos muy importantes al leer este estudio. Primeramente se trata de un meta-análisis utilizando estudios realizados en EEUU. Hay que tener en cuenta que las condiciones en las que se realiza la psicoterapia en EEUU son muy diferentes a las de México. No cualquier psicólogo puede dar psicoterapia, debe tener una licencia que obtiene a través del estado en que radica, en México cualquiera puede dar psicoterapia, incluso aquellos que ni siquiera son licenciados en psicología. El otro punto es que la psicoterapia está incluida en muchos planes de seguro médico en EEUU. Además las compañías han puesto presión para que solo aquellas técnicas psicoterapéuticas que muestren evidencia de eficacia sean introducidas en esos planes. En México aun cuando estamos trabajando en la cobertura universal de servicios de salud pública y aun cuando en la misma constitución se habla de atención a la salud mental la penetración es mínima y solo en algunos casos se brinda este servicio a través de algún plan de seguro médico público.

Estuve buscando algún estudio realizado en México sobre deserción en el proceso psicoterapéutico y solo encontré uno. Probablemente existan más, pero definitivamente no hay ningún tipo de análisis a través de meta-análisis. En el estudio realizado por Torres & Lara (2002) se menciona un rango de deserción del 49% en clientes que cursaban un proceso psicoterapéutico. Este estudio fue publicado en el 2002 y hay que tener en cuenta que la muestra solo fue de 82 pacientes. Podemos observar que estos rangos son muy similares a los reportados en 1993 por Wierzbicki & Pekarik. Sería interesante el observar que ha cambiado en la práctica psicoterapéutica de los últimos 20 años en EEUU y que pudiera explicar la disminución. Una de las cosas que pudiera uno pensar es el aumento de interés que se le brinda a la relación psicoterapéutica actualmente. Hoy en día se cree que una buena relación entre cliente y terapeuta es necesaria para obtener resultados positivos, tal y como lo había dicho Rogers hace tiempo aunque con la diferencia de que se ha encontrado que no es suficiente. Rogers pensaba que la relación era necesaria y suficiente para el cambio positivo, hoy en día se sabe que no es así, se necesita también una tecnología además de la relación empática. Otro factor de cambio que pudiera tener algún efecto son las nuevas terapias que surgieron a partir de los 90’s. Lo que se llama la “tercera ola” de intervenciones cognitivo-conductuales. Estas nuevas terapias colocan un énfasis en lo que se llama mindfulness en inglés y que podríamos traducir como una atención consciente a eventos privados así como en la aceptación de esos eventos. La tendencia actual es un cambio desde el control que se observa en las terapias cognitivo-conductuales tradicionales hacia la flexibilidad en las de la tercera ola. Pudiera ser un factor que haya tenido influencia sobre la disminución en la deserción, pero esto obvio es pura especulación de mi parte.

Por último el meta-análisis de Swift & Greenberg (2012) nos arroja un poco más de información muy interesante. No solo es importante que tanta gente abandona el proceso psicoterapéutico, pero también cuales son las características de estas personas que lo hacen. Los autores mencionan que la deserción no fue moderada por la orientación de la terapia, si el tratamiento se aplico de forma individual o en formato de grupo, ni por un número de variables demográficas. Pero lo que si moderó los resultados fue el diagnóstico y edad del cliente, el nivel de experiencia del proveedor, el lugar de la intervención y otras variables. Lo que nos dicen es que aquellos clientes que eran más jóvenes y que tenían un diagnóstico de trastorno de personalidad o de alimentación fueron los más probables en abandonar el tratamiento. Para un clínico con experiencia esto no es nada nuevo, ya que saben bien que un cliente joven o adolescente con problemas de personalidad son los más difíciles a tratar.

Como conclusión solo me queda decir que es necesario una mejor organización y regulación por parte de los profesionales en psicología. Necesitamos instituciones fuertes que nos representen y que hagan presión para que se incremente la penetración de nuestros servicios en la población. Pero al mismo tiempo se deben mejorar las prácticas y esto solo se puede hacer basándose en evidencia y estudios científicos. Desgraciadamente en México la práctica humanista es de las más fuertes y su modelo de trabajo no-científico no se presta para ser evaluada basándonos en evidencia. Los practicantes humanistas nos dirán que no es importante el análisis científico de la persona ni sus resultados, sino su acompañamiento en su desarrollo personal. No es de extrañar pues que a una gran parte de psicólogos humanistas les guste introducir un gran misticismo a su práctica.

Gracias por leer este artículo, si les gustó no olviden comentar y si no les gustó con mucha mayor razón.

Referencia:

Premature discontinuation in adult psychotherapy: A meta-analysis. Swift, Joshua K.; Greenberg, Roger P. Journal of Consulting and Clinical Psychology, Vol. 80(4), Aug 2012, 547-559.

Apego al tratamiento psicoterapéutico y resultados de una intervención breve en pacientes de consulta externa psiquiátrica. Torres Torija, Javier C.; Lara Muñoz, María, C. Salud Mental, Vol. 25(6), Dic 2002, 27-34.

La Mamada de la Leyenda de Freud: Final

Terminamos con la introducción al libro En contra de Freud: Los críticos responden, de Todd Dufresne. Un breve revisionismo de la historia supuestamente legendaria de Freud y su obra. Pueden encontrar la segunda parte aquí. En la siguiente entrada a este blog discutiré algunas conclusiones personales sobre este texto y el estado del psicoanálisis en general.

<Tercera Parte>

Jung hizo su parte para avanzar al psicoanálisis como una teoría y movimiento. Por ejemplo, fue Jung quien introdujo los experimentos de Zurich en asociación de palabras a Freud, lo cual se volvió una idea central de la práctica psicoanalítica. Muy pronto Freud empezó a requerir que los pacientes hicieran “libre asociación,” esto es, que hablaran libremente sobre cualquier idea que les llegara a la cabeza, muchas veces en relación a un sueño o fantasía. Jung también defendió un mayor rigor institucional entre aquellos que se hacían llamar Freudianos, argumentando que todos los futuros analistas debían ser analizados, una idea que muy pronto se volvió pieza clave del psicoanálisis institucional.

Sin embargo, como en sus relaciones anteriores con Fliess y Breuer, Freud demandaba una estricta fidelidad a sus ideas y era intolerante cuando cualquiera empezaba a dudar en los puntos clave de la doctrina o usaba al psicoanálisis en su contra. Y así Freud, aunque alguna vez desesperado por ver a Jung como su sucesor, rompió con él en 1912. Tótem y tabú (1913) de Freud, un trabajo fantástico sobre el origen prehistórico de la culpa y conciencia en un supuesto acto de parricidio, sería el primero en una serie de golpes y contra golpes entre los dos hombres.

No obstante el psicoanálisis prosperó. Para esta época aquellos en el campo estaban desarrollando sus propias revistas, casa editorial, e instituciones de entrenamiento, y gozaban de una creciente presencia internacional. Freudianos bien colocados incluían a Ernest Jones en Londres, Karl Abraham en Berlín, Sandor Ferenczi en Budapest, y Otto Rank en Viena. Cuando llegó la primera guerra mundial, el psicoanálisis se esparció rápidamente como un posible método para tratar traumas y neurosis de guerra intratables. A su vez, seguidores médicamente entrenados empezaron a rodear cada vez más a Freud y a un grupo central de discípulos, el auto-ungido “comité secreto,” quienes juntos establecieron al psicoanálisis a través del mundo occidental.

En medio de esta alza, Freud, volviéndose a comprometer a sí mismo hacia el dualismo que siempre favoreció, anunció en Más allá del principio del placer (1920) que la teoría de la fantasía sexual necesitaba una contraparte, una teoría de la pulsión de muerte. Pero pocos de los adherentes a Freud compartieron su envergadura de aprendizaje o curiosidad intelectual, y pocos de ellos aceptaron esta nueva visión. Aun menos entendieron porque él complicaría una perfectamente buena, y para entonces bien aceptada, teoría de sexualidad. Para explicar Más allá, algunos apuntaron al bien conocido pesimismo y misantropía de Freud; la muerte de una hija favorita; los eventos de la primera guerra mundial, en la cual dos hijos sirvieron; conflictos emocionales no resueltos; y hasta aburrimiento durante el periodo entre guerras.

Hasta hoy en día se le presta insuficiente atención a la conexión entre la nueva “metapsicología” de 1915-1920 de Freud -de la cual la pulsión de muerte es el máximo logro- y las viejas ideas pre-psicoanalíticas de los 1880s y 1890s. Pero una vez que se hace la conexión uno no puede ignorar los aspectos completamente equivocados y obstinados de la visión científica de Freud, incluyendo el complejo biologismo que avala a la empresa. Por ejemplo, en la estela del redescubrimiento de la genética Mendeliana en 1900, pocos científicos serios podrían aun creer en la herencia de características adquiridas. Sin embargo Freud lo hizo, imaginando que esta falta de creencia era un problema para otros. Como claramente admite en Moisés y monoteísmo (1939), muy para la vergüenza de sus seguidores, “No puedo prescindir de este factor [i.e., herencia Lamarkiana] en la evolución biológica.”

El biologismo retrógrado de Freud es aun más irónico en que sus últimos trabajos “culturales,” todos ellos posibles por su teoría biológicamente determinada de la pulsión de muerte, ahora se consideran entre sus más famosos y clásicos. Esto incluye El futuro de una ilusión de 1927, en donde reduce a la religión a un apego infantil a Papi, y El malestar en la cultura de 1930, en donde analiza los malestares persistentes de la existencia civilizada. De manera similar, los clínicos en especial no han apreciado bien que el giro tardío de Freud hacia una psicología del yo en El yo y el ello (1923) -y con ello el cambio del modelo consciente/inconsciente del funcionamiento mental hacia el famoso superyó/yo/ello- fue condicionado por este viejo biologismo. Desafortunadamente, las declaraciones biológicas explícitas de Freud en estos últimos trabajos han sido minimizados o simplemente ignorados a favor de sus más aceptables, si no más trilladas, conclusiones sobre el individuo reprimido y lleno de culpa de la sociedad moderna. De acuerdo a la visión censurada de los últimos trabajos de Freud, la sociedad muchas veces requiere demasiada represión y satisfacción diferida de los individuos. Para compensar, los pocos afortunados subliman su malestar con la civilización hacia el arte y ciencia, mientras que la turba es consignada a una sumisión infantil hacia Dios, neurosis, o ambas. La visión de Freud es de hecho más oscura y más compleja. El contra toda lógica afirmó que los seres humanos son impulsados hacia la muerte por la biología, una adquirida y heredada a través de milenios. Consecuentemente, la conformación del logro humano -arte, ciencia, religión- es una aberración, por más gloriosa que sea, a través de un camino hacia la no-existencia. El resultado: el psicoanálisis puede hacer muy poco sobre nuestras neurosis históricamente inevitables y biológicamente adquiridas. Como él dijo en 1927, el progreso humano no se mide en horas, meses, o hasta años, pero en tiempo geológico. El psicoanálisis es por lo tanto unendlich, o “interminable,” como Freud admitió en 1937, poniéndole así el inconfundible sello terapéutico pesimista a todo el esfuerzo.

Después de su muerte en 1939 la influencia de Freud siguió extendiéndose a través de la sociedad occidental, desde la medicina, psiquiatría, y psicoterapia hasta la literatura, critica, filosofía, y, de manera más general, postmodernismo. Un psicoanálisis médico prosperó en los Estados Unidos, al menos hasta finales de los 1960s, mientras que en los 1970s un psicoanálisis basado en humanidades floreció y, energizado por tales teóricos franceses como Jacques Lacan y Jacques Derrida, se esparció a través del mundo occidental. Pero hoy en día, después del advenimiento de las terapias farmacológicas y el declive de la teoría postmodernista, el psicoanálisis parece haber llegado a su fin. Naturalmente Freud se mantiene como uno de los indiscutidos gigantes del pensamiento del siglo XX. Pero su legado ha sido radicalmente minado mientras los críticos siguen debatiendo el fundamento científico de su trabajo, incluyendo las teorías de represión y del inconsciente; su método clínico, o falta de; la eficacia de su práctica y del habla terapéutica en general; la ética de su vida y trabajo; y la política interna del movimiento psicoanalítico. De hecho, haciendo a un lado a aguantadores motivados con reputaciones que perder, ahora se cree de manera amplia que el psicoanálisis como una teoría viable y como práctica esta muerto o agonizando.

<Fin>

Tomado de:

Todd Dufresne (2007). Against Freud, Critics Talk Back. Introduction: The Revised Life and Work of Sigmund Freud. Págs. 3-5. Stanford University Press. EEUU.

Traducción por: Luis Frettlöhr Barra

 

La Mamada de la Leyenda de Freud: Segunda Parte

Seguimos con la introducción al libro En contra de Freud: Los críticos responden, de Todd Dufresne. Un breve revisionismo de la historia supuestamente legendaria de Freud y su obra. Pueden encontrar la primera parte aquí.

<Segunda Parte>

Aunque problemáticas, las explicaciones retrospectivas de Freud acerca del abandono de la teoría de seducción y el nacimiento del psicoanálisis son claras. Lo que Freud ya había llamado psicoanálisis en 1896 fue después de 1897 reconcebido como el análisis del rapport emocional, o transferencia, entre el paciente y médico. Además, este rapport ahora se entendería como estando infundido con fantasía sexual, en sí mismo una repetición del disturbio interno basado en conflictos sexuales inconscientes no resueltos y reprimidos. Freud afirmó haber dejado la hipnosis por completo en su práctica, así supuestamente evadiendo el problema de la sugestión y haber descubierto la ubicuidad de la sexualidad infantil y la doctrina de la perversidad polimórfica. Su afirmación revisada: la histeria y las neurosis son psicológicamente condicionadas y no son causadas por abuso sexual. Y así, aunque Freud había estado fundamentalmente en lo correcto al escarbar profundo por algún significado reprimido e inconsciente en el centro de la enfermedad mental, se equivocó al haber aceptado los reportes de sus primeros pacientes. Había confundido las fantasías de abuso por verdadero abuso.

Nunca más volvería Freud a arriesgar el futuro de su ciencia, y de su reputación, en la realidad objetiva (y por lo tanto verificable) de eventos pasados. En el mejor de los casos, el psicoanálisis tomó refugio en la fantasía del individuo neurótico, si no es que en el auto-análisis de los propios sueños y neurosis de Freud, los cuales no eran solamente objetivamente conocibles pero eran en principio universalmente ciertos para toda la gente y culturas. En el peor de los casos, el psicoanálisis dictó las conclusiones que supuestamente buscaba, descaradamente manipulando estudios de caso para reflejar las exigencias teóricas y políticas siempre cambiantes del día. Tal fue el caso de Anna O. Ahora sabemos que esta paciente, Bertha Pappenheim, no solo fracasó en recuperarse de la histeria, como se afirmó, pero que también se volvió adicta a la morfina al final de su tratamiento con Breuer e institucionalizada en un sanatorio Suizo. El sorprendente diagnóstico de su nuevo doctor: histeria. Un año después Breuer confesó que deseaba que Pappenheim muriera para que fuera liberada de su sufrimiento. Y sin embargo, exhortado por Freud, presentaron este total fracaso de la cura hablada como el fundamento de los Estudios en Histeria.

La metodología psicoanalítica no es menos un lodazal que una teoría. Freud falló en decir que era exactamente el psicoanálisis hasta años después de su nacimiento, publicando sus “Trabajos sobre Técnica” entre 1911 y 1915. Hasta Tres ensayos sobre teoría sexual de 1905, se dejó suponer a los lectores que por psicoanálisis Freud todavía quería decir la recuperación de memorias reales sobre abuso sexual infantil. En otras palabras, aunque Freud abandonó la etiología de seducción en una carta privada a Fliess en 1897, los lectores no sabrían de esto por otros ocho años. Sin embargo Freud se mantuvo ocupado, publicando trabajos de “psicoanálisis” –de manera más notable su largo auto-análisis, conducido en la estela de la muerte de su padre en 1896, La interpretación de los sueños (1900).

Más adelante Freud afirmaría que su trabajo temprano había sido rutinariamente ignorado o malinterpretado, y que no se dejaría intimidar por diagnosticar la causa de esta aparente resistencia por parte de la sociedad y sus críticos. Estos fueron los tiempos de su auto-mitologizado “espléndido aislamiento.” Pero la actitud de Freud era solamente una pose romántica, una ficción retrospectiva detrás de la cual hiló su propia leyenda, ya que difícilmente fue ignorado en su propia época. Sobre la fuerza de sus publicaciones y las afirmaciones de eficacia tomadas de ahí, en 1902 Freud fue capaz de reunir a su alrededor a un grupo de seguidores leales para sus “Reuniones de miércoles por la tarde,” precursor de la Sociedad Psicoanalítica de Viena de 1906-1915. Este diverso grupo se reunía semanalmente para discutir el trabajo de Freud y aprender sobre el psicoanálisis desde el mismísimo maestro. En efecto, estas reuniones eran la actividad primaria requerida de la gente que querían volverse analistas en los primeros días.

En 1907 la fortuna le brilló aun más a Freud cuando el psiquiatra suizo Carl Jung se volvió un seguidor. El involucramiento de Jung no solo traería al psicoanálisis en contacto con un instituto de investigación respetado y disciplina pero sacaría al análisis del ambiente judío en el que Freud y sus adherentes, ellos mismos en gran parte judíos, vivían y practicaban. En otras palabras, la sola presencia de Jung le prestaría peso a la afirmación de que el psicoanálisis era una ciencia.

<Fin de Segunda parte>

No se pierdan la siguiente parte próximamente en este blog. Gracias por su atención.

Tomado de:

Todd Dufresne (2007). Against Freud, Critics Talk Back. Introduction: The Revised Life and Work of Sigmund Freud. Págs. 3-5. Stanford University Press. EEUU.

Traducción por: Luis Frettlöhr Barra

 

La Mamada de la Leyenda de Freud: Primera Parte

Hace tiempo leí el libro de Todd Dufresne titulado En contra de Freud: Los críticos responden, y me pareció muy interesante. La forma en que muchos psicoanalistas ven a Sigmund Freud siempre me ha parecido muy similar a la de un culto. Ciertamente con el revisionismo sobre la biografía de Freud, que tuvo lugar en la segunda parte del siglo XX, se pudo observar cómo todo el movimiento psicoanalítico no fue más que la formación de un mito o leyenda alrededor de la figura de su creador. Gracias a cartas y textos que habían sido guardados bajo llave por los seguidores de Freud y a las entrevistas con sobrevivientes que tuvieron contacto con los pacientes ahora tenemos una visión más amplia sobre la figura de Freud y los orígenes del psicoanálisis. Me mantengo en la posición de que una gran parte, sino es que casi todo, lo que tiene que ver con el psicoanálisis es una “mamada.” Así que les presento la introducción de este libro muy recomendando para aquellos que les interesa entrar en el mundo del psicoanálisis. Siempre al hablar de teorías de cualquier tipo es bueno ver el punto de vista de los críticos ya que, si solo se sigue a los proponentes, es imposible tener una visión completa de los asuntos.

<Primera Parte>

Introducción:

La Vida y Trabajo Revisado de Sigmund Freud

 Sigmund Freud nació un 6 de Mayo de 1856 en Moravia, hoy República Checa, y cuatro años después se trasladó con su familia a Viena, Austria. Ahí se mantuvo por la mayor parte de su vida, volviéndose famoso mundialmente por crear el psicoanálisis y de manera más general por establecer a la psicoterapia en el mundo occidental. Freud y su familia inmediata no huyeron de la Austria controlada por los Nazis hasta 1938, solo un año antes de su muerte. Después de una larga lucha con el cáncer de la quijada, Freud murió en el norte de Londres, Inglaterra, un 23 de Septiembre de 1939.

El joven Freud, un políglota, fue un estudiante con talento quien se destacó en sus estudios. Al principio se imaginó para sí mismo una carrera en política o leyes, y después en ciencia, particularmente en el campo de la neurología. En la Universidad de Viena, Freud alargó sus estudios de cinco a ocho años, tomando cursos de interés personal en filosofía y conduciendo investigaciones de laboratorio extensas. Por ejemplo, bajo la dirección de Carl Claus y su Instituto de Anatomía Comparativa, en 1875 Freud disecó y examinó bajo microscopio los testículos de cuatrocientas anguilas. Y en 1876 Freud inició un destajo de seis años como investigador bajo Ernst Brücke en el Instituto de Fisiología. Ahí trabajó en las médulas espinales de la lamprea de arroyo, las células nerviosas del cangrejo de río, y el sistema nervioso del cangrejo de agua dulce. En unas vacaciones en 1878 el muy entusiasta joven también condujo investigaciones en las glándulas salivales de perros en el laboratorio experimental de patología de Salomon Strickler. Finalmente, en 1881, Freud tomó sus exámenes para el grado de doctor en medicina, y después de esto dedicó otros tres años de residencia en el Hospital General de Viena.

Freud continuó conduciendo investigación en el hospital. En 1883 trabajó con Theodor Meynert en el departamento de psiquiatría del hospital y tomó neuroanatomía, eventualmente publicando artículos en este campo. Después, en 1884, Freud inició sus infames estudios sobre la cocaína, una droga que el mismo usaba, promocionaba a sus amigos y colegas profesionales, y publicaba efusivos reportes al respecto.

Un año después Freud se volvió profesor en neuropatología en la Universidad de Viena, y en esta capacidad ganó una beca para estudiar en el Salpêtrière en Paris con el famoso neurólogo, Jean-Martin Charcot. Ahí estudió la histeria y la hipnosis con el hombre a quien siempre consideró su maestro. Sin embargo el avance como investigador universitario estaba en gran parte prohibido hasta para los judíos seculares quienes, como Freud, se negaron a convertirse al cristianismo. Así que en 1886, recién casado con Martha Bernays, Freud el neurólogo se embarcó de mala gana en una carrera tratando enfermedades “nerviosas.” Pero nunca abandonó su sueño de convertirse en un científico reconocido y desde el principio vio a la práctica clínica como investigación de laboratorio con otro nombre.

Durante el periodo llamado pre-psicoanalítico de investigación, aproximadamente  1887-1897, Freud buscó tender un puente entre los campos de la neurofisiología y la psicología. Muchas veces intercambiando nuevas especulaciones con su buen amigo Wilhelm Fliess, el especialista en oído, nariz y garganta de Berlín, Freud escribió El Proyecto para una Psicología Científica en 1895. Invocando a la ciencia y filosofía especulativa sobre la naturaleza del siglo XIX, Freud postuló ideas que tendrían influencia sobre él, al principio de manera encubierta y después explícita, durante toda su vida. Que Freud nunca completó o publicó el Proyecto no quiere decir que lo olvidó. Al contrario, muchas ideas que se introdujeron inicialmente aquí regresaron en sus textos posteriores. Por ejemplo, el Freud temprano y posterior argumentaba que las conductas repetitivas alguna vez asociadas con traumas en ferrocarriles y guerras podían ser explicados al invocar la teoría de recapitulación y la herencia de características adquiridas; que la existencia es en sí determinada, si no socavada, por la teoría de la constancia (entropía), la idea de que todos los sistemas vivientes buscan el reposo como su estado natural; que el trauma emocional puede ser explicado en términos cuantitativos o económicos como el desborde del afecto hacia el interior de una psique débil; y, de forma más general, que la vida es gobernada por principios de realidad y placer.

De su periodo pre-psicoanalítico, se le conoce mejor a Freud por su contribución a Estudios sobre Histeria (1895). Freud había cabildeado a un renuente Josef Breuer, un mentor y bien visto médico vienés, para colaborar en este libro, el cual es recordado por las afirmaciones teóricas de que un afecto estrangulado causa la histeria; que el hablar es eficaz; y, de manera más increíble, que a través de tal habla uno puede descubrir capas de memorias reprimidas que llevan atrás hacia algún evento traumático sexualmente cargado o “seducción.” Freud esencialmente llegó a creer que estas memorias estaban enterradas debajo de mecanismos de defensa de la psique y que la patología, como la excitante y relativamente nueva ciencia de la arqueología, necesitaba nuevos métodos y teorías con las cuales revelarlas.

Los críticos sofisticados de Freud y Breuer de aquel tiempo no fueron convencidos. Por encima de todo, advertían que las memorias repetidas, recobradas, o por abreacción centrales para la “cura hablada” eran casi indiscutiblemente artefactos del método; los críticos apuntaban hacia Charcot, cuya reputación por inducir la obediencia en sus pacientes fue resuelta para el momento de su muerte en 1893, y a la historia de la hipnosis médica para exponer su caso. Freud, característicamente, rechazó sus advertencias, aun cuando de manera privada empezó a darse cuenta que las “memorias” de los pacientes que había reportado eran realmente falsas. Freud se enfrentaba a una crisis –sus hallazgos publicados eran realmente incorrectos y su reputación, ya comprometida por su abogacía hacia la cocaína, podía ahora arruinarse. Su respuesta hacia esta crisis fue nada más y nada menos que la creación del psicoanálisis propiamente dicho.

<Fin de Primera Parte>

No se pierdan la segunda parte próximamente en este blog. Gracias por su atención.

Tomado de:

Todd Dufresne (2007). Against Freud, Critics Talk Back. Introduction: The Revised Life and Work of Sigmund Freud. Págs. 1-3. Stanford University Press. EEUU.

Traducción por: Luis Frettlöhr Barra

 

Jacques Lacan: ¿genio o charlatán?

Una geometría implica la heterogeneidad de locus, a saber, hay un locus del Otro.  Con respecto a este locus del Otro, de un sexo como Otro, como Otro absoluto, ¿qué es lo que el más reciente desarrollo en la topología nos permite postular?” Jacques Lacan.

Si le resulta algo difícil comprender esta cita de Lacan no se preocupe, no está solo. Desde un inicio la doctrina de Lacan ha sido criticada por su sin sentido y el verdadero abuso del uso de términos tomados de otras ciencias para intentar, supuestamente, explicar la conducta humana. Pero los lacanianos por razones muy apartadas del verdadero estudio serio del comportamiento humano, defienden de manera casi fanática una doctrina que no tiene nada de científica, ni explica nada, ni es útil incluso al tratar de solo querer buscar una forma de aplicarla. A continuación les presento un extracto del libro Imposturas Intelectuales, escrito por Alan Sokal y Jean Bricmont. Algunos quizá hayan escuchado antes del experimento Sokal, les dejo a ustedes lectores la tarea de buscar tal famoso experimento en google.

Antes de iniciar con el extracto del libro, en donde se muestra el sin sentido que es la doctrina Lacaniana, creo necesario tener en cuenta algunas cosas para poder saber de que están hablando los autores. Lacan intentó utilizar procedimientos, técnicas o teorías que tomó prestadas de las matemáticas para tratar reinventar el psicoanálisis. Básicamente cae en uno de los errores clásicos de muchos intelectuales, sobre todo postmodernistas/postestructuralistas que surgen después de la segunda guerra mundial en Francia. Toman conceptos, términos, teorías, lenguaje técnico, etc. de las ciencias naturales y pretenden aplicarlos a sus teorías favoritas. En el caso de Lacan, pretende aplicar conceptos de lo que se llama topología al psicoanálisis. La topología es una rama de las matemáticas que en términos simplistas estudia figuras geométricas tridimensionales y las formas para poder calcularlas aun si estas son deformadas. En otras palabras imagine usted que tiene una botella de agua de plástico después de que un auto le paso por encima. Como calcularía usted esa botella aplastada, asumiendo que no fue desgarrada ni rota, para regresarla a su forma original. La topología se vuelve muy interesante cuando empieza a tratar con figuras que a simple vista nos parecerían extrañas. Parecería raro querer usar la topología para entender la mente humana, pero si uno toma en cuenta los preceptos del psicoanálisis, de cómo Freud llegó en algún momento a presentar la mente como una estructura topográfica, no me extraña que a alguien se le ocurriera esto.

Les dejo entonces el extracto del texto de Sokal & Bricmont para ver como toda la teoría lacaniana es producto de un charlatán y después la conclusión sobre Lacan que nos presentan los autores. Creo que está por demás mencionar que estoy de acuerdo con esta conclusión.

Inicio del extracto

[…]

En los escritos de Lacan de los años cincuenta existen ya algunas referencias a la topología, pero la primera discusión extensa y publicada data de 1966, en ocasión de una célebre conferencia sobre The Languages of Criticism and the Sciences of Man, celebrado en la Universidad de Johns Hopkins (Estados Unidos). Veamos un extracto:

Este diagrama [la cinta de Moebius]1 se puede considerar como la base de una especie de inscripción fundamental en el origen, en el nudo que constituye el sujeto. Esto llega bastante más lejos de lo que imagináis a primera vista, ya que podéis buscar el tipo de superficie capaz de recibir esta clase de inscripciones. Quizá veréis que la esfera, aquel viejo símbolo de la totalidad, no se presta a ello. Un toro, una botella de Klein, una superficie entrecruzada (cross-cut),2 son capaces de recibir un corte de esas características. Y esta diversidad es muy importante, porque explica muchas cosas acerca de la estructura de la enfermedad mental. Si se puede simbolizar el sujeto mediante este corte fundamental, del mismo modo se puede mostrar que un corte en un toro corresponde al sujeto neurótico, y en una superficie entrecruzada, a otro tipo de enfermedad mental (Lacan, 1970, págs. 192-193).

Seguramente el lector se estará preguntando qué relación existe entre estos distintos objetos topológicos y la estructura de las enfermedades mentales. Nosotros también; y el resto del texto de Lacan no aporta nada que clarifique la cuestión, pese a que el propio autor insiste en que su topología «explica muchas cosas». En el debate que siguió a su exposición aparece el diálogo siguiente:

Harry Woolf: ¿Puedo preguntar si esa aritmética fundamental y esa topología no son, en sí mismas, un mito o simplemente, en el mejor de los casos, una analogía para explicar la vida de la mente?

Jacques Lacan: ¿Analogía de qué? «S» designa algo que puede ser escrito exactamente como S. Y he dicho que la «S» que designa al sujeto es instrumento, materia, para simbolizar una pérdida. Una pérdida que tú experimentas como sujeto (y yo también). En otras palabras, ese hiato que existe entre una cosa que tiene unos significados marcados y esta otra cosa que es mi discurso real, el que intento colocar en el lugar en el que estáis, vosotros no como otros sujetos, sino como personas que sois capaces de comprenderme. ¿Dónde está lo análogo? Esa pérdida existe o no existe. Si existe, sólo es posible designarla mediante un sistema de símbolos. En todo caso, la pérdida no existe antes de que esta simbolización indique su ubicación. Esto no es una analogía. Es realmente, en alguna parte de las realidades, esta especie de toro. Este toro existe en realidad y constituye exactamente la estructura del neurótico. No se trata de un análogo; tampoco de una abstracción, pues una abstracción es una especie de reducción de la realidad, y yo pienso que es la mismísima realidad (Lacan, 1970, págs. 195-196).

Una vez más, Lacan no aporta ningún argumento para sostener su afirmación perentoria, según la cual el toro «constituye exactamente la estructura del neurótico» (signifique esto lo que signifique). Además, cuando se le pregunta explícitamente, ¡niega que se trate simplemente de una analogía!

1. Una cinta de Moebius se puede construir con una tira rectangular de papel, girando uno de sus lados cortos 180° y uniéndolo al otro lado corto. Se consigue así una superficie de una sola cara cuyos «anversos» y «reversos» están conectados por un recorrido continuo.

2. Un toro es la superficie formada por un neumático hueco. Una botella de Klein es algo parecido a una cinta de Moebius, pero sin borde; sólo se puede representar en un espacio euclidiano de, como mínimo, cuatro dimensiones. El cross-cut (gorro entrecruzado), al que Lacan llama cross-cut, seguramente por un error de transcripción, es otro tipo de superficie.

[…]

Conclusión

¿Cómo hay que valorar las matemáticas lacanianas? Los comentaristas no han logrado ponerse de acuerdo sobre las intenciones de Lacan: ¿hasta qué punto intentaba «matematizar» el psicoanálisis? No podemos dar una respuesta definitiva a esta pregunta, cosa que, en último término, tiene escasa importancia, pues las «matemáticas» de Lacan son tan fantasiosas que no pueden desempeñar ninguna función útil en un análisis psicológico serio.

No se puede negar que este autor tiene una idea vaga de las matemáticas a las que alude. Pero sólo eso: vaga y poco más. Desde luego, con sus lecciones un estudiante no aprenderá qué es un número natural o un conjunto compacto, a pesar de sus afirmaciones, en lo poco que hay de comprensible en ellas, no siempre son falsas. Sin embargo, se supera, por decirlo de algún modo, en el segundo tipo de abuso que hemos mencionado en nuestra introducción: sus analogías entre el psicoanálisis y las matemáticas alcanzan el summum de la arbitrariedad, y ni aquí ni a lo largo de toda su obra da la menor justificación empírica o conceptual de las mismas. Por último, en cuanto se refiere a la ostentación de una erudición superficial y a la manipulación de frases carentes de sentido, creemos que los textos que hemos analizado anteriormente hablan sin duda por sí mismos.

Concluyamos con algunas observaciones generales sobre la obra de Lacan. Queremos dejar bien claro que estas observaciones van bastante más allá de lo que podemos dar por probado en este capítulo, por lo que habrán de considerarse como simples conjeturas plausibles merecedoras de un examen más minucioso. El aspecto más asombroso de Lacan y de sus discípulos es, sin duda, la actitud que mantienen respecto a la ciencia, privilegiando hasta el extremo la «teoría» (es decir, en realidad, el formalismo y los juegos de palabras) en detrimento de la observación y de la experiencia. Al fin y al cabo, el psicoanálisis, suponiendo que tenga una base científica, es una ciencia relativamente joven. Antes de aventurarse en grandes realizaciones teóricas, quizá sería prudente verificar la adecuación empírica de, por lo menos, algunas de sus proposiciones. No obstante, en los escritos de Lacan se encuentran principalmente citas y análisis de textos y de conceptos.

Los defensores de Lacan (y de otros autores estudiados en este libro) tienden a responder a estas críticas con una estrategia que podríamos llamar de «ni/ni»: esos escritos no se deben valorar ni como científicos, ni como filosóficos, ni como poéticos, ni… Nos hallamos ante lo que se podría denominar «misticismo laico»: misticismo, porque el discurso intenta producir efectos mentales que no son puramente estéticos, pero sin apelar a la razón; laico, porque las referencias culturales (Kant, Hegel, Marx, Freud, matemáticas, literatura contemporánea, etc.) no tienen nada que ver con las religiones tradicionales y son atractivas para el lector moderno. Por lo demás, los escritos de Lacan adquirieron, con el tiempo, un carácter cada vez más críptico -característica común de muchos textos sagrados-, combinando los juegos de palabras y la sintaxis fracturada, y sirviendo de base para la exégesis reverente de sus discípulos. es, pues, legítimo preguntarse si no estamos, al fin y al cabo, en presencia de una nueva religión.

Fin del extracto

Tomado de: Alan Sokal & Jean Bricmont (2008). Imposturas Intelectuales. Ediciones Paidós Ibérica,S. A. España.

Psiquiatría, o la mamada del DSM-V

Estaba leyendo un artículo editorial en la revista médica británica The Lancet esta semana. El artículo se llama: Mental health in the USA: hopes and fears, escrito por… lo no sé, supongo que el editor de la revista. Este artículo se puede encontrar en el volumen 379 Mayo 26 2012 del The Lancet. Me pareció interesante porque habla sobre los problemas de salud mental en los Estados Unidos. Pero después me pareció bastante desagradable la forma en que el editor de la revista manejó el tema.

Empieza mencionando que el mes pasado fue el mes de la salud mental en estados unidos. Hubo una conferencia de la APA (American Psychiatric Association) en Filadelfia y nos comenta que se presentaron protestantes en frente del centro de convenciones en donde se estaba realizando la reunión anual de la APA. Pero, ¿en contra de qué estaban protestando? Pues nada más y nada menos que en contra del DSM-V. Pero sucede algo muy extraño, el artículo cambia el rumbo y empieza a decirnos que el verdadero problema en Estados Unidos es que no tienen suficiente dinero para tratar los problemas de salud mental. Hace a un lado el grave problema que está generando el seguir con un sistema incorrecto de diagnóstico para problemas mentales y se enfoca en los pobres psiquiatras que no tienen dinero para poder tratar a tanta gente que, según ellos, tienen problemas mentales, tienen trastornos y enfermedades.

 

Obviamente una revista médica tan famosa y prestigiada como The Lancet tiene su lado político en donde definitivamente no quieren hacerse enemigos de una gran parte de sus colegas. Pero la verdad es que el gran problema con la salud mental en el occidente no es falta de dinero. Actualmente la comunidad psiquiátrica en Estados Unidos es la rama de la medicina que más dinero recibe de las compañías farmacéuticas. También es cierto que el negocio de antidepresivos solamente en Estados Unidos es una empresa multibillonaria. Actualmente se han encontrado rastros de antidepresivos en ríos y mantos acuíferos, los norteamericanos están tomando tantos antidepresivos que estos están apareciendo en el agua, puesto que son eliminados por la orina.

 

El sistema de la psiquiatría está roto en el mundo occidental. Sigue manejando los problemas mentales y psicológicos como trastornos y enfermedades. El movimiento antipsiquiátrico ha puesto a luz muchos de los problemas con los métodos de la psiquiatría. Actualmente todavía se maneja con mucha popularidad el sistema biomédico del “desequilibrio neuroquímico” para explicar la depresión y mayoría de los demás trastornos que podemos encontrar en el DSM-IV. La realidad es que el modelo biológico de “desequilibrio” es muy simplista y no ha sido comprobado como la verdadera causa etiológica de los trastornos del humor o de ansiedad. La única evidencia que presentan los psiquiatras para probar este modelo es que los antidepresivos “curan” y por ende entonces es un desequilibrio de neurotransmisores. Pero al revisar los estudios encontramos que la diferencia entre la eficacia real de los antidepresivos y el efecto placebo es mínimo. No funcionan por un efecto real, parecen funcionar por un efecto placebo que se magnifica por el hecho de que se presentan efectos secundarios muy reales y problemáticos al consumir estas drogas.

 

Después tenemos el otro problema, por el cual estaban protestando en frente de la convención anual de la APA. El DSM-V, un sistema que no ha funcionado, no ha cumplido con sus promesas y que ha generado más daño que beneficio. Ciertamente este sistema parecería ser mejor que lo que se tenía antes. Un sistema de diagnóstico confuso en donde cada autor tenía sus propias ideas sobre los trastornos y problemas mentales. Entre las diferentes neurosis y psicosis que cada quien entendía a su manera era virtualmente imposible saber de que se estaba hablando. Pero el modelo topográfico de categorización prestado del modelo biomédico no sirve al tratar de aplicarlo al campo de la salud mental. Un modelo topográfico significa tomar todos los signos y síntomas y aquellos que sean similares probablemente constituyan una sola entidad patológica y por ende tengan una sola etiología o causa. Al estudiarlos de esta manera sería útil para encontrar la causa de la enfermedad. Esto ha funcionado extremadamente bien en el campo de la medicina. Pero en la salud mental no ha servido de nada más que aumentar exponencialmente las entidades clínicas que requieren de tratamiento psiquiátrico. Y ahora con el DSM-V que propone ampliar las definiciones de los trastornos existentes y además incorpora hasta 90 nuevos trastornos, resultará casi imposible encontrar a una persona sana. Virtualmente todos nuestros comportamientos llegarán a un punto de ser considerados enfermedades mentales. Si te sientes algo triste, estás enfermo. Si perdiste a un ser querido, estás enfermo. Si te sientes algo estresado y ansioso, estás enfermo. Si te gusta mucho el sexo (¿y a quien no?), estás enfermo. Si te gusta vestirte como tu personaje de anime japonés favorito, estás enfermo, etc. Si seguimos en este camino para el DSM-VI toda la población mundial tendría problemas de salud mental. Solo un paciente en coma sería sano.

 

Si el modelo topográfico del DSM fuera realmente la clave entonces ¿por qué nos encontramos con tanta comorbilidad entre entidades clínicas? Es casi imposible encontrarnos con un paciente que sufre de una sola entidad clínica sin presentar signos y síntomas de otras. Además, si el modelo de desequilibrio en neurotransmisores es realmente la causa, ¿por qué no se ha encontrado un marcador biológico para su diagnóstico? Actualmente no existe ninguna prueba de laboratorio ni de imagenología para diagnosticar trastornos. Si la depresión, trastornos bipolares, o hasta la esquizofrenia fuera causada solo por factores biológicos, deberíamos ser capaces de encontrar evidencia con pruebas de sangre o estudios de resonancia magnética o tomografías.

 

Pero estos psiquiatras siguen pidiendo más dinero para poder tratar a todas estas personas desamparadas que tienen problemas mentales serios. Lo siento pero yo estoy de acuerdo con los protestantes, la psiquiatría como la conocemos hoy en día no ha funcionado. A diferencia de las otras ramas de la medicina en donde se han hecho increíbles avances en los últimos 50 años, la psiquiatría se mantiene estancada en un modelo de diagnóstico que no brinda ningún beneficio y en prácticas que solo sirven para llenar los bolsillos de las grandes compañías farmacéuticas y sus compinches.

 

Resulta interesante que la OMS ha decidido reclutar a psicólogos para la siguiente revisión del ICD (clasificación internacional de enfermedades). Probablemente tome una ruta más funcional que topográfica para la clasificación. Esto quiere decir, en lugar de tomar signos y síntomas ver los comportamientos y su función, quizá encontrar características similares, como evitación para explicar los comportamientos. En fin, muy probablemente esta situación no cambie en un futuro cercano, el negocio de los antidepresivos es demasiado lucrativo, por tal razón las compañías han invertido una gran cantidad de dinero en los estudios que se utilizarán en el DSM-V. Entre más trastornos mentales, más psiquiátricas y practicantes generales seguirán prescribiendo estas drogas que son igual de eficaces que las terapias modernas basadas en modelos cognitivo-conductuales, pero con la suma de efectos adversos que van desde molestos hasta potencialmente fatales.