Codependencia, ¿un trastorno, una moda, o una mamada?

¿Qué es la codependencia? ¿Es un síndrome clínico, una patología o condición psiquiátrica? ¿Es un rasgo de personalidad? En este breve análisis trataré de aportar información que sea útil y permita una discusión inteligente sobre el tema. La razón por el interés personal en criticar el tema es por la situación que se ha desarrollado alrededor de la codependencia. Se ha vuelto un tema de moda, en donde, un fenómeno que se ha formado alrededor del estudio de los trastornos relacionados con el abuso de sustancias se ha sobre-generalizado y utilizado de manera errónea. Esta sobre-generalización tienen un impacto real en la vida de muchas personas con problemas verdaderos que se abordan de manera equivocada y pueden tener resultados negativos. Estos impactos potencialmente negativos surgen de la aplicación de creencias mal fundadas por parte de clínicos que se dejan llevar por la moda actual de buscar síndromes donde no los hay.

La codependencia es un “término que sirve para describir los patrones de conducta de miembros de familia quienes han sido afectados de manera significante por el abuso o adicción a substancias por parte de otro miembro de la familia.” En sentido estricto del significado el término solo puede ser aplicado en situaciones de abuso de substancias. El problema surge cuando este término se generaliza tanto que se vuelve un rasgo de personalidad en personas a las que se pretende etiquetar como poseyendo un “carácter débil,” “falta de asertividad,” o “incapacidad para demostrar sus emociones.” La codependencia surge cuando la dinámica familiar se ve afectada por el abuso de substancias. Los demás miembros de dicha familia adoptan ciertos comportamientos para poder lidiar con la situación. Las dos situaciones más comunes que surgen en estas familias es la “facilitación” y la “negación.” Estas conductas surgen por presión social para dar la impresión de que el problema no existe, o como resultado de las emociones negativas que surgen por la conducta del miembro que abusa de substancias. Ya que responde a la situación ambiental no se puede ver como un rasgo de personalidad. Es algo que depende fundamentalmente en la disfunción familiar y no en los rasgos de un individuo.

Es importante tomar en cuenta que no es un fenómeno generalizado. La mayoría de las personas que sufren de un abuso de substancias y que buscan apoyo es debido al soporte de la familia que busca ayudar a ese miembro. Por lo tanto no hay negación en todas las familias. También hay que tomar en cuenta que una gran parte de las personas que sufren de dependencia o adicción a substancias son excluidas de la dinámica familiar y pueden terminar en las calles sin un hogar. Esto se ve mucho más en personas que sufren de otros trastornos mentales agregados al abuso de substancias y por esta razón no podemos afirmar que existe la facilitación en todas las familias.

El problema que yo detecto con la moda de la codependencia y los grupos de apoyo para tal situación es precisamente la generalización. Esta generalización no se puede observar solamente con todas las familias de individuos con un trastornos de abuso de substancias. Ciertamente se ha vuelto un mal hábito el generalizar y pensar que todas las familias sufren de codependencia, sin entender el significado del término y sin investigar si existen las conductas que lo definen. Pero de mayor urgencia es la situación en donde un clínico califica a su cliente de codependiente como un rasgo de personalidad. Si una persona tiene cualquier tipo de problema interpersonal con otros miembros de su familia, si tiene problemas en su relación de pareja, si tiene problemas con compañeros de trabajo o de escuela, incluso si sufre de abuso físico o verbal por parte de cualquier otra persona con quien convive, inmediatamente se etiqueta como una persona codependiente. Esto es un grave error, sobre todo por la connotación de víctima que se ha relacionado con el término de codependencia. No se observan las conductas de esta persona por lo que son, formas naturales de lidiar con la situación, sino como un rasgo de conducta dependiente de la conducta del abusador. De hecho otros términos utilizados como sinónimos de codependencia son co-narcisismo o narcisismo invertido. Todo esto surge de tradiciones psicoanalíticas basadas solamente en información anecdótica. Esta aplicación del término y su consecuente implicación errónea de ser un síndrome puede originar resultados negativos sobre los clientes. Las dos situaciones más comunes que pueden surgir son el asumir el papel de víctima y una posible agresión que resulta de esta posición.

Muchas personas a las cuales no se les puede catalogar como codependientes son canalizadas a grupos de apoyo. Una gran parte de ellos toman como una guía los programas de 12 pasos, en donde tienen que afirmar de manera repetida que son codependientes y asumir su connotación de víctima de manera abierta o implícita. Así como el alcohólico es un alcohólico de por vida, muchas veces estas personas, en su mayoría mujeres, serán víctimas de por vida. Esta etiqueta asumida erróneamente por la persona puede ir generando un gran agresión, hacia los otros miembros de su familia, su pareja, compañeros de trabajo, etc. Aún en situaciones en donde no hay un abuso de substancias, donde no hay conductas relacionadas con el término de codependencia (facilitación y negación) y que aún así se les etiqueta de codependientes se puede generar esta situación implícita de víctima. A cualquier persona a la cual se le dice que es “codependiente” porque es parte de una dinámica disfuncional con su padre, madre, hermanos, con su novio o pareja, esposo o esposa, con compañeros de trabajo o de escuela, se le está colocando un letrero de víctima sobre su frente. A cualquier persona a quien se le dice que es “codependiente” porque es tímida y no expresa de manera asertiva sus emociones en situaciones sociales se le etiqueta de víctima y se le coloca una traba para su desarrollo personal.

Por lo tanto, si vamos a hablar de codependencia, que sea solo como un fenómeno que surge en algunas familias disfuncionales, sobre todo en situaciones de abuso de substancias o adicciones. No hay que seguir tratando a la codependencia como un síndrome clínico, una patología o un rasgo de personalidad. El tratar a la codependencia como si fuera una entidad clínica nos quita recursos mejor aplicables al problema real de adicción o abuso, o en el peor de los casos generar situaciones negativas en aquellos que son etiquetados de manera incorrecta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s