La mamada del “medicamento antidepresivo.”

Continuamos con los extractos del artículo publicado por el equipo de investigadores, Lilienfeld, Sauvigné, Lynn, Cautin, Latzman y Waldman (2015), quienes nos presentan 50 términos psicológicos y psiquiátricos que deberían ser evitados. El artículo está dividido en diferentes clases de términos -incorrectos, engañosos, mal empleados, ambiguos y con palabras de lógica confusa- que no deberían ser empleados por profesores de psicología y sus estudiantes. A continuación les presento el segundo en la sección de “términos incorrectos o engañosos.”

2. Medicamento antidepresivo.

Medicamentos, tales como los tricíclicos, inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina e inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina y norepinefrina, son llamados “antidepresivos” de forma rutinaria. Sin embargo hay poca evidencia de que estos medicamentos son más eficaces para tratar (o prevenir recaídas de) trastornos del estado de ánimo que para varias otras condiciones, tales como trastornos relacionados con ansiedad (p.ej., trastorno por pánico, trastorno obsesivo-compulsivo; Donovan et al., 2010) o bulimia nervosa (Tortorella et al., 2014). Por lo tanto, su especificidad para depresión es dudosa, y su nombre deriva más de precedencia histórica -la evidencia inicial para su eficacia nace de investigación en depresión (France et al., 2007)- que desde evidencia científica. Además, algunos autores argumentan que estos medicamentos son considerablemente menos eficaces de lo que comúnmente se proclama y son solo de beneficio para la depresión severa, pero no la leve y moderada, lo que quiere decir que la etiqueta de “antidepresivo” es potencialmente engañosa (Antonuccio y Healy, 2012; pero véase Kramer, 2011, para un punto de vista alternativo).

Capsules with antidepressants in a blister pack
Capsules with antidepressants in a blister pack — Image by © Doc-Stock/Corbis

Lo que los autores nos quieren decir es que estos medicamentos han sido llamados antidepresivos solamente porque fueron empleados para tratar la depresión en un inicio, no porque fueron desarrollados conociendo el mecanismo exacto por medio del cual serían de beneficio. Se los administraban a pacientes psiquiátricos con depresión profunda y observaron que mejoraban sus síntomas. Hay muchos investigadores y autores que han presentado evidencia de que no son tan útiles para depresión leve a moderada, e incluso algunos que afirman que su efecto se podría deber a un efecto placebo activo. También hay que tomar en cuenta los riesgos de efectos secundarios que presentan en aquellos pacientes que los toman, sobre todo el incremento en intentos de suicido en poblaciones jóvenes. Antes de pensar en recomendar el uso de estos medicamentos tenemos la obligación de estar bien informados y educar a nuestros clientes/pacientes y sus familiares.

A continuación les dejo la referencia al artículo que pueden descargar gratuitamente:

Lilienfeld SO, Sauvigné KC, Lynn SJ, Cautin RL, Latzman RD and Waldman ID (2015) Fifty psychological and psychiatric terms to avoid: a list of inaccurate, misleading, misused, ambiguous, and logically confused words and phrases. Front. Psychol. 6:1100. doi: 10.3389/fpsyg.2015.01100

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