Las sillas de ruedas en Sonora o la mamada del altruismo

El pasado lunes 27 de Agosto del 2012 la Secretaría de Desarrollo Social de Sonora (Sedesson) hizo entrega de 30 sillas de ruedas al DIF local en Sonora. Esto desató inmediatamente una polémica, que más bien fue una burla, en los medios sociales por el aspecto de estas sillas. A primera vista parecen sillas de jardín hechas de resina (plástico) con ciertas adaptaciones y ruedas de bicicleta de montaña. Como mucho de lo que sucede en las redes sociales y que capta la imaginación de la gente, en el sentido de burla, se está volviendo un meme. Los memes son fenómenos sociales que se diseminan de forma viral y cuando se tratan de situaciones de política social tienen, casi siempre, un impacto negativo sobre sus protagonistas. Pero en esta ocasión mi interés va más allá de los actores locales, las organizaciones gubernamentales del Estado de Sonora. Se podrá hablar y decir muchas cosas sobre sus intenciones y sobre su desempeño al tratar de ayudar a sectores desamparados de la población. Lo que no se puede negar es la necesidad de contar con sillas de ruedas para aquellas personas que han perdido su movilidad. El impacto que puede tener una silla de ruedas en la vida de estas personas en inmensurable.

La parte que me parece un poco engañosa tiene que ver con la organización que hizo la donación de dichas sillas de ruedas. Así que me puse a investigar un poco para saciar mi curiosidad. He llegado a unas cuantas respuestas que por un lado me parecen interesantes y por otro me causan algo de indignación. En un reportaje del día de hoy en el periódico El Universal (http://www.eluniversal.com.mx/estados/87483.html) se habla sobre este tema de las sillas de ruedas, el Sedesson y el DIF del estado de Sonora. Se nos menciona que fueron diseñadas por científicos:

“el diseño de esta silla no es cualquiera: es diseñada por un par de científicos de Massachusetts; lo hicieron con el único propósito de ayudar a países donde hay personas con alguna discapacidad.”

Aquí es donde empieza lo interesante del asunto, pero antes de pasar a hablar sobre estos “científicos,” creo que es seguro afirmar que hay personas con discapacidad en todos los países del mundo. Quiero pensar que se refería a países pobres sin los recursos para brindar sillas de ruedas convencionales a estas personas discapacitadas. Las sillas fueron donadas por la organización internacional sin fines de lucro Free Wheelchair Mission.

Entrando ya al tema de las sillas de ruedas, estas fueron diseñadas por un tal Dr. Don Schoendorfer, quien efectivamente tiene un doctorado por la MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts en ingeniería biomecánica. Cuenta la historia en la página de su organización Free Wheelchair Mission, que estaba de vacaciones con su esposa Laurie en Marruecos, cuando se toparon con una señora discapacitada que tenía que arrastrase por el suelo. De ahí nació la idea de desarrollar una silla de ruedas lo más barata posible para poder fabricarlas en grandes números y mandarlas a los países subdesarrollados. Así que la diseñó de partes ya existentes, baratas y en gran parte manufacturadas en China. La organización sin fines de lucro reúne las partes y las manda por barco a los países pobres necesitados. La cosa es que si alguien fuera a home depot y comprara algunas sillas de patio hechas de plástico y después a alguna tienda de bicicletas y se comprara una llantas, las armara en forma de silla de ruedas en su garaje para al final quererlas donar a algún hospital en EEUU, ¿qué sucedería? Lo más probable es que le agradecerían sus buenas intenciones pero no las aceptaría, ya que deben cumplir con ciertos lineamientos impuestos por alguna institución como la FDA. Pero como no existen esas imposiciones en los países “subdesarrollados” bueno pues ahí si las podemos “donar.”

Todo esto suena muy bien, y en realidad me parece una muy buena idea. Quizá no nos guste el pensar en México como un país subdesarrollado que necesita de estas donaciones porque no tenemos los recursos para proporcionar sillas de ruedas a nuestros discapacitados. Ciertamente para los norteamericanos nosotros somos subdesarrollados, esa es su percepción. También es cierto que hay mucha gente en nuestro país que no tiene los recursos para comprar una silla de ruedas convencional. Pero mi problema no es realmente sobre las sillas. Si se ven muy baratas, o si son funcionales, si realmente ayudan o no, si duran o son frágiles. Mi problema es con el negocio del altruismo.

Parecería contradictorio hablar de algún tipo de negocio altruista. El altruismo es básicamente proporcionar apoyo, ya sea con recursos o servicios, a gente necesitada sin pedir nada a cambio. Es cuando ayudas a tu prójimo, es una de esas cosas que llamamos virtudes. El tema de si el altruismo realmente existe es muy complejo, y aquí tenemos un gran ejemplo. Tenemos a una organización “sin fines de lucro” llamada Free Wheelchair Mission que dona sillas de ruedas de bajo costo a otras organizaciones en países subdesarrollados. Aquellos quienes reciben las sillas de ruedas se encargan de la importación, que en ocasiones obviamente les va a costar dinero, su transporte hasta aquellas personas que las necesitan y también armarlas ya que llegan en partes. Para poder cumplir estas metas tienen campañas de recaudación de fondos. Gente con muy buenas intenciones les da dinero para que puedan llevar a cabo esta misión.

Desgraciadamente uno no puede dejar de tener esta sensación de que no solo se trata de apoyar a personas necesitadas, pero que también es un negocio. Este supuesto altruismo es tan buen negocio que de hecho hay una organización sin fines de lucro también cuya función es monitorear a otras organizaciones sin fines de lucro para ver si realmente están haciendo un buen trabajo, si están cumpliendo sus metas y si hay transparencia es su proceso administrativo, si el dinero que recaudan se usa para lo que ellos dicen que lo usan. Esta organización se llama Charity Navigator y resulta ser muy útil si uno está interesado en buscar información sobre organizaciones altruistas sin fines de lucro. La organización que es de nuestro interés, en este caso Free Wheelchair Mission (FWM), parece tener una buena calificación por parte de Charity Navigator. Ellos califican en un sistema de 4 estrellas dos grandes rubros, la situación financiera así como responsabilidad y transferencia. FWM tiene una calificación de 3 estrellas de las 4 posibles en su desempeño financiero. Esto es las metas de recaudación de dinero versus los gastos por las campañas, administrativos, de promoción, y el dinero que les queda para trabajar. Por otro lado tienen 4 estrellas de las 4 posibles en responsabilidad y transparencia. Esto lo toman de la forma 990 que tienen que llenar con la IRS, la institución que maneja los impuestos en EEUU. Aquí nos dicen que no hacen préstamos a terceros, tienen auditorias, los miembros del consejo votan independientemente, y sobre todo, aquí viene lo interesante, que el CEO (el director ejecutivo) es listado con su salario.

Don Schoendorfer, PhD es el fundador y presidente de FWM. Fue a quien se le ocurrió la idea de sillas de ruedas baratas para países subdesarrollados. Sillas hechas de partes comunes fabricadas en China y que probablemente nadie en EEUU aceptaría ni como donación. Este señor recibió como “compensación” según la declaración financiera FYE  03/2011 la cantidad de $163,382  dólares, lo que representó un 2.74% de los gastos para el año de 2010. Lo cual quiere decir, que aun con la crisis económica de los Estados Unidos este señor recibió más de $150,000 dólares!!! Si tomamos en cuenta que según el censo en Estados Unidos del 2005 la media nacional de ingreso por familia al año era de $45,018 dólares, el salario de este fundador y presidente de una organización sin fines de lucro lo coloca en el rango de ingreso de $150,000 a $200,000 dólares al año. En porcentaje pertenece al 3.17% de las familias que llegan a tener estos ingresos anuales. Está en el percentil 93.96%, en otras palabras se está haciendo rico por esta labor altruista, esta labor de ayudar a los más necesitados sin buscar recompensa. Cualquiera que gana $163,382  dólares en un año se le puede considerar “rico” en Estados Unidos, estos son más de 2 millones de pesos mexicanos. Por lo tanto podemos concluir que el altruismo es muy buen negocio. Ahora me pregunto, ¿cuánto recibirá de compensación Fernando Landeros, presidente de la Fundación Teletón en México?

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