Dibujoterapia Parte 3: la revancha de la pseudociencia

Seguimos con el análisis del libro de Cathy A. Malchiodi “Handbook of Art Therapy” (Manual de Dibujoterapia). Nos habíamos quedado, si más no recuerdo, revisando el capítulo titulado Dibujoterapia y el Cerebro. En este capítulo Malchiodi presenta su caso para sustentar que la neurociencia ofrece buenas razones o evidencia de la utilidad de la dibujoterapia. Básicamente lo que se nos presentó hasta ahora es que el cerebro funciona a través de “imágenes,” las cuales son representaciones. Esta es una formulación demasiado simplista del funcionamiento neurológico y cognitivo del cerebro humano. Nuestro cerebro no “ve imágenes” en sus procesos, nosotros lo representamos a través del lenguaje de esa manera porque estamos acostumbrados a ver con nuestros ojos. Pero lo que nos quieren decir los proponentes de la dibujoterapia es que, nuestro cerebro maneja “imágenes,” los dibujos que hacen los pacientes son “imágenes,” por lo tanto, los dibujos que hacen son representaciones de lo que hay en el cerebro. Pero no es todo, si el paciente cambia el dibujo de alguna forma, entonces también cambiará la “imágen” cerebral. Todo esto podría realmente estar ocurriendo, de cierta forma, pero no como lo describen los autores de la dibujoterapia, y al final revisaremos el porqué menciono esto.

La autora después habla sobre “holismo” obviamente para reconciliar con los mentalistas. Ya hablamos de esta parte absurda y no merece revisarla de nuevo, pero si aún desea usted ver lo que escribí al respecto, lo encontrará en la segunda parte de esta serie sobre dibujoterapia.

A continuación sigue una sección dedicada a teoría de apego. Cuando se menciona la teoría de apego generalmente se mencionan a los dos investigadores que trabajaron en ella, Bowlby y Ainsworth, pero Malchiodi solo menciona a Bowlby, ignoro la razón. Los terapeutas psicodinámicos siempre se han aferrado a la teoría de apego para poder darle cierto aire científico a su modelo. Efectivamente la teoría de apego resultó de la teoría de Bowlby, pero fue el trabajo y los experimentos de Mary Ainsworth lo que le dio un sustento empírico. Todo va muy bien aquí hasta que la autora empieza a recurrir a las teorías menos sustentadas del apego. Básicamente se nos dice que el estilo de apego adquirido en la infancia tiene efecto sobre toda la conducta humana subsecuente. ¿Por qué les gusta tanto esta teoría a los psicodinámicos? Porque se puede interpretar como algo similar a la teoría psicoanalítica, las interacciones en la infancia con los primeros cuidadores determinará toda la conducta adulta.

Pero no solo se alude a esto, también se nos dice que solo un apego “exitoso” puede garantizar un buen desarrollo neurológico en el infante. Por lo visto se necesita de un apego “sano” para poder tener un buen desarrollo y cualquier “trauma” altera este apego. La cosa es que no hay un “buen” apego y un mal “apego.” Simplemente se da el apego según el ambiente en que se desarrolla el infante. De nuevo es una teoría simplista y determinista. Investigadores que han estudiado el apego encontraron que aquellos niños con un apego “sano” que habían recibido un buen estímulo emocional, buen cuidado de sus padres, etc. se desarrollaban mejor que aquellos niños huérfanos o con padres negligentes que no les aportaban la atención necesaria o estimulación suficiente. El problema es que el apego solo forma una parte de una gran cantidad de factores internos y externos al niño que tienen que ver con su desarrollo. Obviamente un niño con “buenos padres” tendrá mayores oportunidades, quizá pertenezca a una mejor clase social, reciba mejor atención médica, vacunas, una mejor nutrición, juego, mejor educación, etc. Al mismo tiempo el no haber tenido un apego “exitoso” en la infancia no asegura una vida de dolor y sufrimiento o peor aún, trastornos mentales o psiquiátricos. Lo único que se ha encontrado es que aquellos con cierto tipo de apego desarrollado en la infancia tienden a tener ciertas características en las relaciones interpersonales como adultos. Pero esto no determina éxito, felicidad, logros, etc., solo son diferencias en tipos de relacionarse, o sea, diferentes personalidades.

Por último , en este tema del apego, la autora nos menciona que investigación en neurociencia está demostrando que la infancia no es el único momento en que se puede moldear el apego y que por lo visto los adultos también podemos tener un apego “sano.” Curiosamente no menciona cual es esta investigación o de dónde saca tales conclusiones. Lo que si nos dice es que se usa la dibujoterapia en programas para reforzar lazos con los padres y formas apegos sanos en los niños. Pero si tenemos un padre o madre que se preocupa por llevar a su hijo o hija a tales programas entonces podemos pensar que se trata de una figura paterna que se preocupa por el bienestar de su hijo o hija. La dibujoterapia realmente está fomentando el fortalecimiento del apego, o será que los padres que asisten a tales programas formarían un fuerte apego de todas formas, o tendrían el mismo resultado con llevar al niño al parque o al circo. La dibujoterapia no es un factor aquí, es la convivencia con la figura cuidadora.

Por último se nos habla de que el hemisferio derecho del infante se está desarrollando más rápido que el izquierdo. Resulta bastante cómico las tonterías que se nos presentan sobre esto. Veamos si podemos seguir la línea de pensamiento de la autora… las relaciones infante-cuidador son mediadas por el hemisferio derecho porque es el que está creciendo más rápido, nada más por eso y ya. El hemisferio izquierdo requiere lenguaje para crecer. El hemisferio derecho no se expresa en palabras, por lo tanto requiere dibujos. Así que si pongo a dibujar al niño su hemisferio derecho crecerá más rápido y tendrá un mejor apego con sus padres y así un desarrollo mejor. Todo esto obviamente es una enorme mamada. Los hemisferios no crecen a grados diferentes, si el lenguaje tarda más tiempo en desarrollarse porque es una función más compleja que necesita más tiempo y si las emociones están presentes desde el nacimiento se puede explicar porque las emociones no están en el hemisferio derecho, sino en las partes más primitivas del mesencéfalo, no la corteza. La idea de que los hemisferios son muy diferentes y uno es lógico y frío y el otro es cálido y emocional es falsa. Si existe lateralización en el cerebro, ciertas funciones muy específicas son realizadas por el hemisferio izquierdo y otras por el derecho, esto es para agilizar el procesamiento de la información, pero esta información es compartida constantemente por ambos hemisferios. Los dos hemisferios están trabajando juntos, no por separado y no tienen una “personalidad.”

¿Pero por qué entonces podría ser que la dibujoterapia proporciona algún beneficio? Esto se puede deber al principio de que nuestra memoria no es una grabadora. El proceso de recordar algo es una función activa, se están formando las memorias en el momento que son evocadas. Esto explica el porqué las memorias cambian con el tiempo, con nuevas experiencias, con nuevo aprendizaje. Este podría ser uno de los principios que explican el beneficio de la psicoterapia. Al recordar situaciones pasadas se están generando, y con nuevas experiencias en el proceso terapéutico se pueden modificar lo que recordamos sobre eventos pasados. En otras palabras, aprendemos a ver lo que nos sucedió con otra luz. Esto obviamente aplica cuando se tiene un sistema de lenguaje desarrollado. En niños menores de 4 años esto no aplicará ya que aun no tienen el lenguaje desarrollado, por eso es que no podemos recordar cosas que nos sucedieron antes de los 4 a 5 años de edad. Algunas personas mencionarán que si pueden recordar, pero básicamente lo que “recuerdan” son memorias construidas con las historias familiares que probablemente se han escuchado incontables ocasiones y que realmente llegamos a creer que son memorias. Por lo tanto, el hecho de dibujar no es realmente lo que resulta ser terapéutico, sino la relación con el terapeuta y como aprende el cliente a reformular esas memorias sobre eventos traumáticos. El problema es que al pensar que el proceso artístico es el motor de cambio lleva a formar y creer mitos que no son ciertos, a generar modelos terapéuticos innecesarios o inútiles y a perder mucho tiempo en mamadas que no le serán útiles al cliente. Si podríamos utilizar dibujos, pero no para descubrir secretos oscuros de su personalidad ni esperando que con que dibuje una familia feliz el niño vaya a crecer siendo sano y exitoso. Lo podemos usar para abrir el camino a un diálogo, para formar rapport o discutir situaciones difíciles.

2 comentarios en “Dibujoterapia Parte 3: la revancha de la pseudociencia

  1. Hola psicoescéptico:

    Realmente en la Psicología, tanto desde la gente ajena a ella como desde renombrados profesionales, se incluyen disciplinas, terapias, tratamientos… que no tienen soporte científico o validez alguna. Es realmente duro ver algo así en tus propios estudios o empleo. Por ello, me alegra encontrarme con un blog en el que se tratan estos temas y se es crítico con ellos, sin tapujos.

    Estaré atenta a tu blog, enhorabuena!!

    1. Hola gracias por comentar. En efecto hay una gran parte de la psicología que no posee evidencia empírica para sus postulados. Esto se debe sobre todo, a que hay una confusión o ignorancia sobre lo que es un paradigma, una teoría y un modelo. Hay muchos que han elaborado un simple modelo, pensando que están formalizando una teoría y después sus seguidores lo toman como un paradigma y elevan al autor a estatus de guru.

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