Dibujoterapia: Segunda Parte o ambivalencia estética

Antes de iniciar con la segunda parte de mi revisión de la Terapia de Arte quisiera agradecer al comentarista Manuel Mejía por hacerme ver un error en la primera parte. Definitivamente si se trata de dar mi opinión personal, pero obvio hacer una lo más informada posible. Otra corrección necesaria es definir bien de qué hablamos cuando hablamos de Terapia de Arte. Las Terapias de las Artes abarcan tales profesiones como: Dibujoterapia, musicoterapia, dramaterapia, danzaterapia así como psicodrama. El problema que tuve es que “dibujoterapia” se conoce como “Art Therapy” en inglés y su traducción literal es terapia de arte. ¿Un poco confuso verdad? Para evitar mayores confusiones en un futuro voy a referirme a esta serie de artículos como DIBUJOTERAPIA. Pido disculpas por la confusión.

En esta segunda parte quiero hablar sobre el capítulo 2 del libro de Malchiodi Art Therapy (dibujoterapia). Este capítulo se titula: Dibujoterapia y el cerebro; es un intento bastante raro de tratar de validar a la dibujoterapia, esto es, probar que es efectiva con bases científicas. Menciono que es raro porque a través de toda su historia la dibujoterapia se ha mantenido alejada de cualquier asociación con la ciencia. Esto probablemente se deba a sus orígenes formales como psicoterapia dentro de la filosofía continental, sobre todo al psicoanálisis. Es bien conocido que el empleo del arte, sobre todo el dibujo, con fines terapéuticos data de mucho tiempo atrás, antes de la aparición del psicoanálisis freudiano. Pero desde su aparición han sido los psicoanalistas quienes han hecho el mayor uso de esta metodología. Actualmente la mayor parte de quienes tienen certificación en USA en dibujoterapia se identifican con la corriente psicodinámica. Una muy pequeña porción mencionan ser seguidores de corrientes cognitivo-conductuales y humanistas. Por eso es extraño que se hable en todo este capítulo de ciencia ya que el psicoanálisis siempre se ha visto como parte de la filosofía continental. Una de las características en común de todas las filosofías que forman parte de este grupo ha sido un rechazo al “cientificismo”. Cuando se le criticó a Freud de que sus propuestas carecían de rigor científico, que no podía considerarse una verdadera ciencia de la conducta, el respondió igualando a sus críticos con dogmáticos religiosos. Pero independientemente de que el psicoanálisis sea ciencia, o pseudociencia como refiere Karl Popper, hay una práctica muy común en la actualidad por parte de autores y teóricos que manejan conceptos derivados de la filosofía continental. Rechazan el valor de la ciencia como generadora de conocimiento cuando no les conviene y al mismo tiempo toman conceptos científicos para intentar validar sus propias creencias. Debe quedar muy claro que la ciencia es una herramienta para generar, procesar y corroborar información. Después de este proceso se pasa a generar teorías. Pero en algunas prácticas lo que hacen es primero desarrollar toda una teoría y después tomar prestado conceptos científicos para validar sus teorías, en ocasiones presentándolos como asociados a sus creencias tales como son y en otras hasta distorsionándolos para que encajen bien en su línea de pensamiento.

Durante la década de los 1990s hubo un gran adelanto en el estudio del cerebro humano. Gracias a la tecnología aplicada a la imagenología se pudo generar una gran cantidad de información sobre cómo funciona el cerebro. Gracias a estos nuevos avances a principio del nuevo siglo nace la Neurociencia, una nueva rama de las ciencias naturales cuyo propósito es el estudio del sistema nervioso humano. Ha quedado claro y más allá de dudas que el asiento de todo pensamiento, emoción y conducta humana se encuentra en el cerebro. Por ende la psicología, rama de las ciencias sociales que estudia la conducta humana pasa a ser parte de la neurociencia. Esto ha sido aceptado por la mayoría de la comunidad científica e influye mucho en lo que se refiere a investigación y publicación de material. Se ha vuelto el nuevo paradigma y todos quieren una parte del pastel, hasta aquellos quienes mantienen una postura mentalista y anti-científica de la conducta humana. Les conviene introducir términos de neurociencia porque así se venderán sus libros y quizá la comunidad científica los acepte. Pero ellos no utilizan las herramientas de la neurociencia para llevar a cabo estudios y experimentos. Toman los resultados de otros investigadores e “interpretan” (gracias a sus bases psicodinámicas) la información para mantener sus creencias. La cosa es que puede que tengan razón, pero no presentan una forma apropiada para poder comprobarlo. No les interesa presentar evidencia y corroborar que si funciona, ellos creen que funciona y eso debe ser suficiente para nosotros (y si no lo queremos aceptar entonces hay que revisar que “resistencias” nos impiden ver que ellos tienen la razón).

Básicamente lo que los autores nos quieren decir es a) el cerebro es la base de toda conducta humana, b) la generación de imágenes mentales y a través del dibujo son conductas humanas; por ende c) las imágenes mentales y actos de dibujo son mediados por el cerebro. Esta es una deducción acertada y que tiene lógica, ya que si a y b son ciertas entonces c debe ser cierto. Pero esto no nos dice mucho sobre la validez de la dibujoterapia. Si, utiliza dibujos y si, el cerebro tiene que ver, ¿pero eso qué? El asesinar es una conducta humana, como toda conducta humana tiene sus bases en el cerebro, pero el acto de asesinar, ya sea real o imaginario, ¿es terapéutico?

También se nos introduce al concepto de “intervenciones mente-cuerpo” o lo que otros llaman “holísticas.” No voy a hablar sobre la relación de la dibujoterapia en USA con la NCCAM (National Center for Complementary and Alternative Medicine) porque el origen de tal institución en USA es obviamente uno político y no de investigación. Si a alguien le interesa ver porque esta institución se ve como una burla por la comunidad científica le recomiendo buscar más información sobre cómo se fundó, las críticas en su contra, y las investigaciones que han realizado hasta ahora. Pero revisemos brevemente esto de mente-cuerpo. Si toda la evidencia que tenemos hasta ahora gracias a la neurociencia nos dice que el cerebro es donde se generan los pensamientos, emociones y conductas, entonces, ¿podemos seguir creyendo que existe tal cosa como la “mente”? La verdad es que podemos explicar toda conducta humana sin necesidad del concepto de mente. La mente se ha manejado como un concepto metafísico, esto es, no tiene forma o lugar, no existe en un plano físico. La mente fue creada por el ser humano para explicar de dónde viene su conducta. Pero ahora que ya sabemos un poco más sobre el origen de la conducta, en esencia el cerebro humano, realmente no necesitamos ya del concepto de mente. Lo que conocemos hasta ahora como mente es simplemente lo que hace el cerebro. El cerebro obvio es un órgano del cuerpo humano. Por ende nunca ha existido una dicotomía o separación de la mente y el cuerpo, ya que nunca ha existido la mente. Entonces no ocupamos intervenciones que pretendan tratar tanto a la mente como al cuerpo. Si tratas al cuerpo invariablemente tendrás consecuencias en los procesos cerebrales que originan pensamientos, emociones y conductas. Al mismo tiempo si intervienes para influir sobre los pensamientos, emociones y conductas estas teniendo un impacto en el cuerpo, porque para realmente influir en ellos tienes que accesar de alguna manera al cerebro, a través del lenguaje o cualquier otro medio y dudo que alguien niegue que el cerebro es parte del cuerpo. Por lo tanto una “intervención mente-cuerpo” es realmente irrelevante. De igual manera la creencia de que debido a que la etimología de psicoterapia es “curar el alma” entonces la mente debe existir, esto es anticuado y absurdo. No estamos curando almas, ya que aun si estas existieran estarían en un plano metafísico y ningún tipo de intervención aplicada por un ser físico (un terapeuta) podría tener efectos en un plano más allá del físico, si es que existe tal cosa.

Bueno todavía hay mucho que revisar y hasta aquí dejaré la segunda parte de esta serie. Quiero que quede muy claro que no estoy diciendo que la dibujoterapia no sirve, hasta ahora no podemos decir si sirve o no sirve. Una creencia es aquello que se acepta sin evidencia o a pesar de evidencia contraria. Una ciencia no se puede basar en creencias sino en hechos. Psicoterapia es la rama aplicada de una ciencia, en este caso la psicología. Por esto si nos interesara entrenarnos en dibujoterapia para aplicarla en clientes/pacientes necesitamos un poco más que solo “el arte por sí mismo es curativo.”

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