Por fin, el final de las etapas de duelo

Llegamos al fin del artículo que refuta la teoría de etapas de duelo de Kubler-Ross. Gracias por su atención y no olviden checar los libros escritos por estos profesionales de atención a personas en duelo.

[Inicia fragmento final del artículo]

2. Coraje

Cuando ser amado mayor de edad muere al final de una enfermedad larga, usualmente no hay coraje en aquellos que quedan atrás. Junto con los sentimientos de tristeza, puede que haya una sensación de alivio de que el sufrimiento ha terminado. Hay cosas que suceden relevantes a la muerte que pueden hacernos enojar: coraje a la enfermedad o a Dios; coraje a los doctores o al hospital o al conductor ebrio quien mató a nuestro ser querido; aun coraje a los seres amados quienes no se cuidaron bien, o a los que se quitaron la vida. Pero el coraje no es un sentimiento universal cuando alguien importante para nosotros muere, y por lo tanto no es una etapa.

Daño Potencial. Cuando el coraje se percibe como una etapa, no hay acciones que la persona en duelo pueda tomar para terminarla. Deben mantenerse enojados por todo el tiempo que dure o por el resto de sus vidas. Como hemos dicho, las etapas implican que el tiempo es un elemento, así que cuando el paso del tiempo falla en terminar una etapa, la gente recrea y revive su coraje por años. El mantenerse enojado puede tener consecuencias peligrosas, causando daño a las relaciones de la gente, perder empleos, y peor, afectar su salud y restringir su deseo de vivir.

Daño Inducido por Profesionales. Los dolientes nos dicen de forma repetida el mismo escenario sobre el coraje que como la negación. Reportan que un profesional médico o de salud mental “plantó” la idea de que estaban en una etapa de coraje, cuando realmente nada de lo que dijeron podría indicar que esto es cierto.

3. (a) Negociación y (b) Añoranza

(a) Negociación. La etapa de negociación de Kübler-Ross puede tener sentido para alguien diagnosticado con una enfermedad terminal. “Si solo me das otra oportunidad, me cuidaré mejor,” es una petición que alguien pudiera hacer para cualquier deidad en la cual creen. Pero no se relaciona con el sufrimiento que la gente siente cuando alguien importante para ellos ha muerto

(b) Añoranza. El YBS (Estudio Yale en Sufrimiento) substituye la añoranza por negociación. Dado que el 83.8% de los participantes en este estudio eran viudos o viudas, la mayoría por arriba de los 60 años de edad, no nos sorprende que muchos de ellos añoren por su pareja que perdieron. Si hablara con miles de viudas/viudos, como nosotros lo hemos hecho, y les garantizamos que escucharan que la mayoría de ellos extrañan a la persona que ha muerto, incluyendo las parejas sobrevivientes quienes eran la mitad de una relación de 40 años de riñas.

Daño Potencial. La muerte de un cónyuge de largo plazo crea una cantidad incalculable de energía emocional. Esos sentimientos suelen acompañarse de una sensación sobrecogedora de extrañar a la persona y desear la familiaridad de su presencia de vuelta. El extrañar a alguien quien ha sido una parte constante de su vida por décadas es normal y se espera. Pero de nuevo, el llamarlo una etapa sugiere un lapso de tiempo, ocasionando que esperen a que la etapa termine lo que añade a su sufrimiento exponencialmente.

4. Depresión

Vamos a señalar a la depresión con mayor detalle que las otras supuestas etapas ya que lleva consigo un alto grado de confusión y peligro potencial para la gente en duelo. Aquí está una lista de reacciones comunes de las personas en duelo que también son síntomas de depresión clínica:

  • Incapacidad para concentrarse,
  • Alteraciones en patrones de sueño,
  • Trastorno de los patrones de alimentación,
  • Un sube y baja de emociones,
  • Falta de energía.

Una lista encaja en ambos, y ese es el problema. ¿Están los dolientes clínicamente deprimidos? Con muy pocas excepciones, la respuesta es “no,” y en aquellos pocos casos solo si estaban clínicamente deprimidos antes de la muerte que los afectó. El duelo es la reacción normal a la pérdida, pero la depresión clínica es anormal y requiere un tratamiento diferente. La línea entre depresión relacionada con duelo y depresión clínica se ha vuelto borrosa por completo, en parte debido a que las profesiones médicas y de salud mental han adoptado las no-existentes etapas de duelo.

Daño Potencial. Es normal para los dolientes el experimentar un nivel de energía emocional y física disminuida, lo cual no es depresión clínica ni una etapa. Pero cuando la gente cree que la depresión es una etapa que define sus sentimientos de tristeza, se quedan atrapados por la creencia de que después de un tiempo la etapa terminará mágicamente. Mientras que esperan a que se levante la depresión, no toman acciones que pudieran ayudarlos. Cuando y si es que buscan ayuda profesional, utilizan el auto-diagnóstico de depresión para describirse a sí mismos.

Daño Inducido por Profesionales. Cuando los profesionales médicos o psicológicos escuchan a los dolientes diagnosticarse a sí mismos como deprimidos, muchas veces de forma refleja confirman ese diagnóstico y prescriben tratamiento con drogas psicotrópicas. Las compañías farmacéuticas quienes manufacturan esas drogas tienen intereses invertidos en mantener la idea de que la depresión relacionada con el duelo es clínica, así que su mercadeo apoya la continuación de esa creencia.

La cuestión de tratamiento con drogas para el duelo fue atendida en la National Comorbidity Survey (Encuesta Nacional de Comorbilidad, publicada en el Archives of General Psychiatry, Vol. 64, April, 2007). “Los criterios para depresión son muy generales dicen los investigadores-Las guías pueden incluir a muchos que solo están tristes.” Ese título presumía los resultados de la encuesta, la cual observó a más de 8,000 sujetos y reveló que hasta un 25% de la gente en duelo diagnosticada con depresión y puestas en régimen de antidepresivos, no estaban clínicamente deprimidas. El estudio indicó que se beneficiarían mucho más de terapias de soporte que pudieran mantenerlos sin desarrollar una verdadera depresión.

5. Aceptación

La aceptación, a como está relacionada con la psicología o emociones, es un término vago y amorfo. Dado que casi nunca hay una negación o incredulidad sobre si ocurrió una muerte, el concepto de aceptación es confuso, si no es que inútil. El YBS le preguntó a los dolientes el evaluar el grado de aceptación que habían alcanzado. Esta es una pregunta rara, ya que debieron haber aceptado que una muerte había ocurrido o de lo contrario no estarían en un estudio sobre sufrimiento por una muerte de algún ser querido.

Daño Potencial. Una definición de etapas no puede encajar con todas las personas, o todas las relaciones-de hecho creemos que no encajan con ninguna. Por ejemplo, una mujer de 85 años cuyo cónyuge de 62 años ha muerto reporta una imagen emocional sobre su vida y la respuesta hacia esa muerte diferente a la de una mujer de 62 años cuyo padre de 85 años ha muerto. Ambas involucran relaciones de 62 años, pero la idea de que puede haber una etapa de aceptación aplicable a ambas es ilógica.

Otra No-Etapa: Me Declaro No Culpable

De todas las ideas incorrectas y sentimientos que son definidos como etapas de duelo, la culpa es indudablemente la que menos ayuda. La hemos visto en docenas de libros y escuchado en cientos de conferencias. Como esos autores y conferencistas la definen, la culpa representa de forma más acertada las cosas cuales el doliente desearía hubieran sido diferentes, mejores, o más en relación con la persona que murió; en lugar de tener el sentido de haber hecho algo con la intención de dañar a la persona que murió, para lo cual la idea de culpa pudiera tener sentido.

Peligro Personal. Padres en duelo quienes tuvieron un hijo problemático que cometió suicidio después de años de terapia y rehabilitación por consumo de alcohol y drogas, muchas veces se les dice, “No deberían sentirse culpables, ustedes hicieron todo lo posible.” El problema es que ellos no se sentían culpables, probablemente se sentían devastados y abrumados, entre otros sentimientos. El plantar la palabra culpable en ellos, como el plantar cualquier otra de las palabras de las etapas, induce a que sientan lo que otros sugieren. Trágicamente, esas ideas los mantienen atascados y limitan su acceso a ideas más útiles sobre cómo lidiar con sus corazones rotos.

Conclusión

Entendemos que la gente atrapada en la estela de una pérdida quiere saber que pueden esperar y cuanto tiempo durará. Tales cuestiones nunca pueden ser respondidas satisfactoriamente. Dado que cada doliente es único, no hay respuestas fáciles sobre el duelo. Aunque hemos puesto mucho esfuerzo en refutar las etapas, Kübler-Ross las refuta ella misma mucho mejor que nosotros podríamos en el párrafo inicial de On Grief and Grieving: “Las etapas han evolucionado desde su introducción, y han sido muy mal entendidas en las últimas tres décadas. Nunca fue la intención de que ayudaran a meter emociones desordenadas en paquetitos. Son respuestas hacia la pérdida que mucha gente tiene, pero no hay una respuesta típica a la pérdida, así como no hay una pérdida típica. Nuestro duelo es tan individual como nuestras vidas. No todos pasan a través de todas ellas o van en un orden prescrito.”

Si no hay respuestas típicas hacia la pérdida y no hay pérdidas típicas, y no todos pasan por ellas en orden, ¿cómo es posible que sean etapas que representan de manera universal las reacciones de la gente hacia la pérdida? El hecho es que ningún estudio ha establecido jamás que las etapas de duelo existan, y las que son definidas como tales no pueden llamarse etapas. El duelo es la emoción normal y natural en respuesta a la pérdida. Las teorías de etapas ponen a la gente en duelo en conflicto con sus reacciones emocionales hacia pérdidas que los afectan. No importa que tanto la gente quiera crear guías simples, escritas en piedra para las emociones humanas de duelo, no existen etapas de duelo que encajen cada persona y relación. [Fin del artículo]

En los últimos 20 años inició la moda de los tanatólogos en nuestro país. Profesionales médicos o psicólogos que tomaban un diplomado en tanatología. Actualmente se siguen impartiendo estos diplomados creando nuevas generaciones que siguen perpetuando el mito de las etapas de duelo de Kübler-Ross y cualquier otras. Yo ya estaba familiarizado con la información sobre la falsedad de las etapas, pero no había tomado en cuenta que podría ser potencialmente dañino el imponerlas sobre las personas que sufren de un duelo. Espero que los que lean este artículo lo recuerden, para cuando pasen por alguna experiencia de pérdida, lo cual si es universal para los seres humanos, recuerden que todos somos individuos con experiencias individuales. No dejen que les metan la idea que de que están pasando por alguna etapa específica. Su dolor es individual y debe ser tratado de esa manera. Gracias por su atención.

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