Sobre las cinco etapas del duelo de Kübler-Ross, ¿ciencia o mito?

Quiero compartir un fragmento de este artículo escrito por Russell Friedman y John W. James en la revista Skeptic Volume 14 Number 2 2008. Es un ejemplo más de cómo la psicomitología se mete en las instituciones educativas y se mantiene ya que nadie parece querer contradecir lo que los maestros nos enseñan, aún cuando se pueda tener evidencia clara de que lo que nos enseñan a los psicólogos en formación es solo mito. Los autores nos presentan un excelente análisis de cómo las etapas de muerte de Kubler-Ross y su teoría que forma su base proviene solo de evidencia anecdótica, la cual no es científica. De cómo la misma autora de la teoría contradice que sean realmente etapas. Cuando estamos hablando de etapas de cualquier naturaleza lo que queremos decir es que hay una situación limitada por el tiempo y que después de cumplir ese tiempo se pasa a la siguiente. Hay mucha evidencia científica de que esto no se da de esta manera cuando lidiamos con nuestra propia muerte o con la pérdida de algún ser querido. La misma autora menciona esto, por lo tanto no podemos llamarlas etapas, ya que no se presentan en todos y en el mismo orden.

[Inicia fragmento de artículo] En 1969 la psiquiatra Elizabeth Kübler-Ross escribió uno de los libros más influyentes en la historia de la psicología, Sobre la Muerte y los Moribundos. Expuso el cruel trato hacia los pacientes terminales que prevalecía en esos tiempos. Por el lado positivo, alteró el cuidado y trato hacia los moribundos. En el lado negativo, postuló la ahora infame cinco etapas de la muerte-Negación, Coraje, Negociación, Depresión y Aceptación (NCNDA), tan enraizada en la cultura que mucha gente puede recitarlas de memoria. Las etapas supuestamente representan lo que una persona moribunda pudiera experimentar al enterarse de que él o ella tiene una enfermedad terminal. “Pudiera” es la palabra operativa, ya que Kübler-Ross estipuló de manera repetida que una persona moribunda podría no pasar a través de las cinco etapas, ni que sería necesario que pasara a través de ellas en secuencia. Sería razonable preguntar: ¿si estas condiciones son tan arbitrarias, pueden realmente llamarse etapas?

Mucha gente ha refutado la validez de las etapas de muerte, pero aquí estamos más preocupados con las supuestas etapas de duelo que se derivaron de las etapas de muerte. Como especialistas en la recuperación de duelo, nosotros argumentamos que la teoría de las etapas de duelo no ha hecho más que dañar  en lugar de ayudar a la gente con pérdida. Hemos co-escrito tres libros sobre el impacto de la muerte, divorcio, y otras pérdidas, y hemos trabajado directamente con más de 100,000 personas con duelo durante los últimos 30 años, nuestras razones para disputar la teoría de las etapas de duelo están fundamentadas en las historias de horror que hemos escuchado de miles de gente en duelo quienes nos han dicho como fueron dañadas por ellas.

De muerte a duelo

Elizabeth Kübler-Ross fue una valiente pionera quien se enfrentó de manera abierta en contra de la manera claramente negligente de cómo la profesión médica trataba los sentimientos de la gente moribunda. En el subtítulo de Sobre la Muerte y los Moribundos explica el enfoque principal del libro: Lo que los Moribundos Tienen que Enseñar a Doctores, Enfermeras, Clero, y Sus Propias Familias [subtítulo en inglés]. Las lecciones que Kübler-Ross aprendió de esa gente moribunda, sumado a su compasión en consideración a ellos, se volvió el punto principal del movimiento emergente del Hospicio [residencia para enfermos terminales]. De alguna manera, a través de los años, las reales virtudes inspiradas por su trabajo se han subordinado hacia las incorrectamente nombradas, y en gran parte imaginarias etapas.

Durante los 1970s, el modelo NCNDA de las etapas de muerte se transformó en las etapas de duelo, más que nada por su prominencia en cursos a nivel universitario en sociología y psicología. El hecho de que la teoría de etapas de Kübler-Ross era específica para los moribundos se volvió algo obscuro. Los estudiantes, quienes eventualmente se volvieron terapeutas, trabajadores sociales, o doctores se llevaron lo que aprendieron sobre las etapas hacia sus carreras. Los medios también jugaron un papel en diseminar la idea de que existían etapas de duelo específicas e inexorables. Cuando una tragedia llega a los medios, los periodistas y supuestos expertos recitan el modelo NCNDA del duelo. Los profesionales médicos y de salud mental así como el público en general aceptaron la teoría sin nunca haber investigado su origen o validez.

De hecho, la teoría de etapas de Kübler-Ross no fue el producto de investigación científica. En el segundo capítulo de Sobre la Muerte y los Moribundos ella lamenta: “¿Cómo puedes hacer investigación en los moribundos, cuando los datos son tan imposibles de obtener? ¿Cuándo no puedes verificar tus datos y no puedes armar experimentos? Nosotros [ella y sus estudiantes] nos reunimos por un tiempo y decidimos de que la mejor manera posible en que podamos estudiar la muerte y los moribundos era el pedirle a los pacientes con enfermedades terminales que fueran nuestros maestros.” Después ella explica sus métodos: “Yo realizaría la entrevista mientras ellos [sus estudiantes] se posicionaban alrededor de la cama observando. Después nos retirábamos a mi oficina y discutíamos nuestras reacciones y la respuesta del paciente. Creíamos que al hacer muchas entrevistas como esta nosotros tendríamos un sentimiento de los enfermos terminales y sus necesidades las cuales a su vez estaríamos listos para gratificar de ser posible.”

La frase, “tendríamos un sentimiento” es especialmente reveladora ya que los sentimientos de Kübler-Ross eran procesados a través del filtro de su duelo no resuelto de toda la vida y coraje reprimido. Sabemos esto ya que ella hizo público el sufrimiento de su pasado en su último libro, Lecciones de Vida, co-escrito con David Kessler y publicado un poco después de su muerte en 2004. En el capítulo final, titulado Mi Propio Duelo, ella cuenta la horrible historia sobre un episodio que involucraba a su padre y una amada mascota de la niñez que ocasionó que ella hiciera la promesa de nunca volver a llorar. Ese evento, sumado a una lista de otros incidentes de duelo personal, resultaron en su represión de coraje a través de toda una vida y que ella admite no haber confrontado hasta muy tarde en su vida.

Lo que uno lee sobre la vida de Kübler-Ross, nos da un sentido de cómo su pasado doloroso pudo haber influenciado su interpretación de las entrevistas que tuvo con pacientes moribundos. De forma interesante, el coraje es la única etapa que Kübler-Ross argumenta es absoluta para todos-al morir o en relaciones de duelo con aquellos quienes han muerto. Parece ser que su coraje palpable que mantuvo durante años causó que insistiera que todos debemos tener coraje sobre una pérdida.

No estamos seguros de por qué Kübler-Ross se sintió obligada a convertir sus observaciones de las entrevistas en etapas. Probablemente creía que lo que escuchaba en sus entrevistas con gente moribunda eran en efecto etapas que necesitaban ser cuantificadas, o quizá simplemente intentó darle un rostro científico a evidencia anecdótica [termina fragmento de artículo].

Los autores de este muy buen artículo después revisan como se ha intentado darle un tono científico a los argumentos de las etapas de duelo. Además discuten en que forma el querer encasillar a los pacientes que sufren de duelo en alguna de las cinco etapas realmente causa más daño que alivio. Es un análisis muy interesante basado en experiencia propia y sería muy valioso que impulsara investigaciones que nos mostraran evidencia sobre la forma en que el inculcar las etapas que no son reales en las personas afectan de manera negativa su proceso de duelo. Las cinco etapas de duelo de Kübler-Ross se siguen impartiendo como evidencia científica y forman parte del currículo de estudio de toda universidad que ofrece carreras de psicología en nuestra región. Sería mucho más favorable que se explicara de forma correcta como se llegó a esta teoría y las críticas en contra de la creencia de que todos pasamos por etapas de muerte, duelo o pérdida.

2 comentarios en “Sobre las cinco etapas del duelo de Kübler-Ross, ¿ciencia o mito?

  1. Acabo de vivir la muerte de uno de los seres más queridos. Puedo confirmar que las etapas descritas por Elisabeth son ciertas. Gracias a sus libros he sabido cuidar y atender correctamente y gracias a haber expuesto y compartido con nosotr@s lo observado con sus moribundos he sabido estar con la mía hasta el último momento.

    Que sea ciencia o no me da igual. Pero que no se dude del valor de esta mujer tan valiente que dedicó su vida entera a dejar un legado tan importante para la humanidad.

    1. Que tu hayas experimentado esas sensaciones,no significa que existan dichas etapas de manera universal.
      Saludos.
      Pd. Te mando el pesame por la muerte de tu ser querido.

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