Terapia Gestalt, part deux

La Psicología Gestalt fue desarrollada en la primer parte del siglo pasado para estudiar como percibimos el mundo. La palabra Alemana Gestalt se usó para describir la relatividad de la percepción y como la percepción del todo es más que la suma de sus partes. A Fritz le gustó el concepto, así que simplemente tomo prestada la palabra para nombrar a su terapia. Sin embargo su terapia no tenía una conexión formal con la Psicología Gestalt como un sujeto académico.

El concepto gestalt de Perls surgió de su eventual oposición con el concepto de Freud sobre la primacía de los instintos. Perls había ido a entrenarse para volverse psicoanalista unos años después de graduarse de medicina en Berlín en 1920. Como parte de su entrenamiento, estudió la teoría de Freud y se sujetó a tres largos análisis distintos. Ninguno de los análisis fueron particularmente útiles para la personalidad de Perls, aun así persistió en su entrenamiento supervisado hasta la certificación completa.

La historia intervino para facilitar el rompimiento de Perls con el pensamiento Freudiano. Las condiciones en Alemania antes de la guerra mostraban que la partida era la única alternativa segura para la familia Judía Perls. Fritz decidió mudarse a Sudáfrica, y para 1935 había fundado el Instituto de Psicoanálisis Sudáfricano como un centro de entrenamiento para potenciales analistas. Aparentemente, Perls aun estaba comprometido con el marco Freudiano, aunque su trabajo que presentó en el Congreso Internacional de Freudianos de 1936 fue recibido de manera fría por sus colegas. En este trabajo, Perls sugirió una revisión de la visión tradicional Freudiana de las “resistencias orales.” Sintiéndose “resentido” sobre el “rechazo” que sus herejías habían provocado, Perls regresó a Sudáfrica y se embarcó en una “lucha para salir de las arenas movedizas de las libres asociaciones.” La distancia geográfica liberó a Fritz para ampliar sus ideas, incorporar nuevas ideas a las que se había expuesto (más notablemente aquellas de Wilhelm Reich y varios escritores existencialistas), y dejar de ser un analista Freudiano ortodoxo, un “sabiondo de mierda” quien “confundía a la gente.”

No se puede negar que Fritz si tuvo muy buenas ideas, y que algunos de sus principios en terapia son valiosos. Principios de cómo aplicar la terapia, no sus teorías y la mayoría de sus ejercicios. Estoy seguro que se pueden rescatar muchas cosas de la Terapia Gestalt original de Perls. Pero cuando uno analiza bien sus motivos de rompimiento con la corriente Freudiana original y sus razones para adoptar sus métodos personales no podemos dejar de ver que todo es causado por sus propios problemas no resueltos. No puedo devaluar el valor del énfasis que Perls le dio a hacernos responsables de nuestras emociones negativas. Pero es necesario saber de dónde nació su estilo, ya que eso es en gran parte, lo único que se llevaron sus pupilos y lo que se practica actualmente en la Terapia Gestalt.

Si los marcos socioculturales de la era de Segunda Guerra Mundial ayudan a explicar la pasión de Perls por ciertos conceptos, el marco de su vida personal ayuda a explicar su odio por otros –en particular, el “concepto” de la historia pasada, vulnerabilidad personal y necesidad. Perls no solo desacreditaba intelectualmente la validez de causas pasadas, el no toleraba la mención de este sujeto por nadie. En sus momentos más racionales sobre este sujeto, el argumentaba que la historia pasada de una persona solo podía elaborar sobre lo que uno podía observar aquí y ahora en el presente. En sus momentos menos racionales el simplemente reaccionaba a la mención de causas pasadas con todo desde irritación hasta ira.

De hecho, los temas de causas pasadas y vulnerabilidad personal representaban el “tendón de Aquiles” no admitido por Perls. Es relevante en este momento mencionar algunos de los aspectos de las relaciones primarias de Perls. Por su propia admisión, su vida en el hogar fue infeliz. Sus padres se odiaban uno al otro. Su padre regularmente asaltaba a su madre. El padre aparentemente tenía suficiente odio de sobra para el joven Frederick, a quien llamaba “un pedazo de mierda.” De adolescente, Fritz encontró más odio en la escuela, donde los maestros eran “nada cariñosos” y “crueles.” En este ambiente el joven aparentemente desarrolló lo que Jeffrey Masson describe como “una inconmensurable falta de sentimientos afectuosos por… su propia familia.” Masson cita la única mención de Perls en su autobiografía sobre su hermana mayor. “Ella era una aferrada… También tenía un severo problema en el ojo… Cuando escuche de su muerte en un campo de concentración yo no lloré su pérdida mucho.”

Perls –quien se había insensibilizado a si mismo contra su propio sufrimiento de niño- era notorio por su intolerancia hacia hombres sensibles o necesitados. Muchos hombres en los grupos de Perls, sin esperarlo, eran “aniquilados” solo por la mera indiscreción de empezar una frase con “Yo quiero” o “Yo necesito.” Su biógrafo, el psiquíatra Martin Shepard, escribe:

La severidad de Fritz estaba invariablemente en directa proporción con su propia necesidad, y el estaba particularmente necesitado en estos tiempos [primera parte de los 1960s, durante su primer escatimar hacia Esalen]. Su actitud y postura desalentaban aquellos quienes lo pondrían en un papel de padre cuidador o tranquilizador. El trataba tales peticiones… con desdén o con un argumento lógico; “¿Para qué me necesitas?” podría el preguntar. “¿Para qué necesitas a tus padres? Tienes ojos y oídos y energía. ¿Qué quieres tu hacer?”

Shepard después cita a un Gestaltista de San Francisco, Abe Levitsky, un antiguo estudiante de Perls, quien dijo que su mentor tenía “un énfasis exagerado en temas de autonomía y auto-soporte los cuales, yo siento, eran casi una obsesión y reflejaban sus propios problemas no resueltos de dependencia.”

Como padre, Perls claramente creía en motivar la “autonomía” en sus hijos. Su método era el ignorarlos o rechazarlos. En su autobiografía, el solo tiene un conciso comentario sobre si hija: “Renata es una farsante.” Al no aprobar las maneras de ser de su hija, no se dignó en conocer a su nieta. En lo que refiere a la relación con su hijo, este describe años después (en una plática que dio en 1993) como su padre básicamente se mantuvo fuera de la tarea de criarlo. Stephen Perls, un psicólogo clínico, reportó sentirse “ignorado” y “descalificado” de joven. Muy rara vez la familia comía junta. A su padre, dice él, “no podía importarle menos” sobre él o sus intereses. Fritz estaba completamente enfocado en su propia vida: su trabajo, colegas y amistades. No había tiempo para sus hijos. De acuerdo a su hijo, Perls “tenía un punto ciego en lo que se trataba a relaciones interfamiliares.” “El hacía lo suyo y yo hacía lo mío.” El joven Perls añade, “nunca emergí para él como una figura claramente separada de mi hermana o madre hasta que tuve unos 30 años.”Stephen Perls reflecciona que Fritz se acercó solamente para invitar a su hijo a verlo “actuar” en centros de entrenamiento de Terapia Gestalt.

El biógrafo Shepard especula que, ya que la propia necesidad de Perls como niño se había encontrado con frialdad, el querer o necesitar algo de los otros ofendía la dignidad de Perls y disparaba una respuesta similarmente fría. Por lo tanto, “Fritz quería, pero no pedía. Así que condenaba la necesidad de otros.” Al tener sus propias necesidades de niño ignoradas, Perls llevó a cabo una repetición de la actuación en sus propios hijos y después en algunos de sus pacientes, respondiendo hacia ellos con varios tipos de abuso. Shepard le da de forma acertada el termino de “paradoja de necesidad” de Perls a esto, y después de una manera nada Gestalt, explica la paradoja en términos de las experiencias de vida pasada de Perls.

Fritz fue un hombre que sufrió mucho, en su vida, de amor no correspondido. Se había perdido del amor de su padre, había jugado segunda o tercera cuerda por el amor de su madre, tuvo muy pocos amigos de adolescente, había perdido a su mejor amigo en la guerra, y siempre se había experimentado a sí mismo como el sapo feo. Al crecer, aprendió a vivir sin sentirse cercano a sus pares, su esposa, o sus hijos. El soportó esta privación al predicar, “Yo hago lo mío, tú haces lo tuyo… Si nos encontramos es hermoso. Si no, no hay nada que se pueda hacer.

Shepard hasta ligó específicamente la aversión de Perls por causas pasadas a dolor de su propio pasado:

Es posible que el desinterés de Fritz por el pasado estaba relacionado con no el no querer reavivar muchas memorias dolorosas de su niñez. Su constante hambre por afirmación pudo haber nacido desde sus problemas de alimentación tempranos al pecho de su madre, por el tener menor “nutrición” que su hermana mayor, y por el menosprecio de su padre hacia él. “Estoy seguro,” [Fritz] escribió, “que la mayoría de mi fanfarronería es sobrecompensación… por mi inseguridad… para hipnotizarlos en la creencia de que yo soy algo extra especial.”

Si Perls publicó su libro Ego, Hambre y Agresión esperando convertirse en “algo extra especial,” estuvo profundamente decepcionado. La única respuesta “especial” que recibió de la comunidad psicoanalítica profesional fue una desaprobación unánime. Intencionalmente o no, en efecto logró su rompimiento con el rebaño Freudiano.

Como ya dije antes, quizá algunas cuantas contribuciones hacia la psicoterapia. El problema es su reverencia como ídolo por sus seguidores y estatus de líder al cual no se le podía cuestionar. Esto marco su estilo y como ya dije la Terapia Gestalt no es más que una congregación de fieles que intentan copiar ese estilo nacido de un ser dañado y que buscaba la aprobación de los demás. Quizá de cierta forma aquellos que se ven más interesados en formar parte activa de este tipo de terapia sean personas también necesitadas de afirmación. He observado muchas instancias en las cuales grandes proponentes de estas técnicas parecen haber surgido de pasados con gran dolor. Esto me deja mucho que pensar y debería ser muy bien estudiado a nivel personal por aquellos que se hacen llamar gestaltistas. ¿Realmente están trabajando en cerrar círculos, o en la falsa ilusión de ello?

2 comentarios en “Terapia Gestalt, part deux

  1. Saludos psicoescéptico, parece que tienes un interés por la biografía de Perls y esta bien, lo que sí es falacia ad – hominen es desacreditar esta forma de hacer terapia sólo por la vida difícil de su autor, estás cayendo en el prejuicio inveterado (de estilo psicoanalítico) de suponer que la causa del presente y obra de una persona es su pasado y su biografia. Eso es prejuicio puro. No digo que no tenga nada que ver, pero en tu discurso está claro tu objetivo.
    ¿Desacreditaremos a Freud por los avatares de su biografia? ¿No tendrá razón Einstein por que “usaba ” a su esposa para tener hijos y no amarla como dijo ésta alguna vez? ¿ Será una alucinada Margaret Mead en sus sus estudios antropológicos por los problemas que tuvo a nivel de pareja? ¿Cuánto vacío expresará la teoría de Skinner por que al final de su vida manifestó una necesidad emocional como “quiero más vida espiritual”? Para usar tu lenguaje ¿Cuánta “mamada” habrá en la Obra de Frieda Fromm- Reichman en sus trabajos sobre terapia a esquizofrénicos por que murió soltera?
    Tus aciertos son grandes, amigo; pero en este aspecto te conduces por un camino con el que no estoy de acuerdo.

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